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Olor a podrido

Olor a podrido

miércoles 08 de junio de 2011, 18:58h
Inicio esta Opinión precisando que "presuntamente algunos problemas de España muestran tendencia a un presunto olor a podrido". Quede constancia ante posibles espíritus sensibles a la legalidad de presuntas expresiones. Huele a podrido, hasta niveles increíbles, el devenir político: chanchullos, gastos insostenibles, gastos innecesarios, costosas diputaciones perfectamente suprimibles con grandes reducciones de 'gastos de gestión', obras faraónicas, corrupción, nepotismo político, partitocracia, anticatalanismo centrista, anticatalanismo del PSC hasta el extremo de llegar a aparentar enfrentarse al PSOE para no apoyar al Govern, uso del terrorismo como arma política, mentiras a punta pala, ley electoral antidemocrática, apoyo del franquismo en biografías oficiales, reducción de las posibilidades económicas a los ciudadanos con ausencia de ninguna limitación a las de los políticos, aparición de movimientos populares (15-M) que el final tienen más razón que un santo (es un decir de antes) y que debían haberse evitado 'haciendo bien los deberes', poder bancario total, ausencia de ninguna modificación en las ayudas millonarias a los principales causantes del desastre financiero, ayudas a cajas del centro y sur hispánico sin asomo de aclarar responsabilidades, pobreza creciente de muchos frente a creciente riqueza de unos pocos, beneficios y sueldos obscenos, plena impunidad para políticos corruptos, justicia en entredicho, personajes y personajillos inútiles e incapaces pero con cargo/s público/s remunerado/s a los que se ha colocado solo por ser de color del vencedor, flamantes automóviles+chofer+seguridad, aparcando sobre las líneas amarillas delante de su partido mientras se impide que lo haga el ciudadano (calle Nicaragua), decisiones de la Seguridad Social en el sentido de que no recetar un determinado medicamento o terapia por su precio y aceptación de este triste papel por la parte médica, exigencia del AVE hasta Extremadura y ausencia del AVE para exportar a Europa por el Corredor Mediterráneo. Y punto. Que cada ciudadano añada sus agravios. ¿Cómo hemos podido consentir que tamaño atajo de indeseables nos manden?. Desgraciadamente no tengo soluciones. No soy político. Ya sólo soy viejo. La experiencia me dice que una vez más que España volverá a tomarnos el pelo a los catalanes (con la colaboración de los 'botiflers' de siempre). Pero aun pienso, aun leo y aun procuro estar al día hasta donde nos dejan. Como consecuencia prefiero recodar: A Marcos Roitman en Democracia sin demócratas. "Este libro es una incisiva y radical crítica a la democracia que impone el capitalismo; una democracia despojada de todo contenido popular; esto es, una democracia sin demócratas transformada en objeto de consumo, una mercancía mas del orden sistémico, una mera técnica o ritual de alternancia en la administración gubernamental, que incorpora estructuralmente la corrupción de la clase política, a la cual otorga impunidad para cometer sus latrocinios, mientras al mismo tiempo proclama la vigencia del estado de derecho y reitera que nadie puede e estar encima de la ley". A Edgar Morin en ¿Hacia dónde va el mundo?. "No es en absoluto seguro, sólo es probable, que nuestra civilización se dirija a la autodestrucción y, si hay autodestrucción, el rol de la política, de la ciencia, de la tecnología y de la ideología será capital, puesto que si la política, la ciencia, la tecnología y la ideología, hubieran realizado una toma de conciencia, podrían salvarnos del desastre y transformar las condiciones del problema". Via 15. Revista del Centre d’Estudis Jordi Pujol. Maig del 2011. Editorial. "Darrerament es parla molt d’indignació. Hi ha moltes raons que poden justificar aquesta actitud. A Catalunya mateix n’hi ha per el tema econòmic i social, però també per tracte que Espanya ens dóna políticament i econòmicament, mes evident encara en l’actual situació de crisi econòmica. Una de les conseqüències mes significatives i potser, fins i tot, l’altra cara de la moneda de la indignació col·lectiva és la creixent i general crisi de confiança. Se n’ha parlat considerablement també els darrers temps: crisi de confiança en les institucions econòmiques i financeres internacionals; crisi d’autoconfiança en les possibilitats del mateix teixit social; crisi de confiança en la capacitat de la política per liderar i conduir el canvi en les societats complexes... Per anar bé... a la indignació l’ha de seguir la voluntat de compromís". ¿No creen que a la indignación de muchos sigue la falta de vergüenza y de ética de otros y su plena y total falta de consideración con los ciudadanos?.
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