domingo 03 de julio de 2011, 23:28h
Mucho se ha escrito sobre la reestructuración llevada a cabo en el segundo nivel de altos cargos de la Junta y especialmente sobre la reducción a cuatro de las seis viceconsejerías antes existentes. ¿Seis? ¿Cuatro? Eso también creía 'El Topillo'. Hasta que alguien le ha recordado el rango de viceconsejera ostentado por la Jefa del Gabinete del Presidente, Virginia Arnaiz, quien, que sepamos, no ha perdido dicha condición. Por lo tanto, los puestos de viceconsejeros no eran seis sino siete y los que permanecen no son cuatro sino cinco, por cierto todas ellas mujeres.
A propósito de Arnaiz, le cuentan a 'El Topillo' lo compungida que está por determinado despiste de su departamento con ocasión de la toma de posesión de los nuevos consejeros de la Junta. Durante dicho acto el presidente Herrera hizo notar en voz alta su extrañeza por la ausencia del anterior consejero de Interior y Justicia, Alfonso Fernández Mañueco. No se entendía que el ex consejero y actual alcalde de Salamanca no estuviera allí ni hubiera excusado su ausencia. Mañueco, hombre educado donde los haya, no podía haber hecho ese feo, máxime, tratándose a la sazón del secretario regional del PP. ¿Qué había sucedido? Sencillamente que nadie le había invitado. Ya se sabe que un fallo lo tiene cualquiera, incluso el Gabinete que dirige la viceconsejera Arnaiz.
Mientras tanto, 'El Topillo' sigue echando cuentas. Hasta ahora, se han suprimido ocho altos cargos de la Junta. A saber, tres de consejero, tres de secretario general y dos de viceconsejero. Como la poda anunciada era del 20 por ciento y había un centenar, todavía faltan doce por eliminar, que se supone que serán otros tantos directores generales.
De momento, entre la reducción y la promoción interna que la ha acompañado, la criba del segundo nivel se ha llevado por delante a once de los anteriores altos cargos: cuatro viceconsejeros (Fernando Sánchez-Pascuala, José Manuel Jiménez Blázquez, Alberto Gutiérrez Alberca e Ignacio Ariznavarreta), seis secretarios generales (Rafael Delgado, Francisco José Llorente, Francisco Javier Serna, Ana Álvarez Quiñones, Luis Barbado y Luis Miguel González Gago) y al gerente del SACYL, José Manuel Fontsaré. No quiere decir que todos ellos queden definitivamente en la estacada. Tras el precedente sentado por María José Salgueiro no sería de extrañar que algunos de ellos resuciten el próximo jueves reencarnados en directores generales.