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¿Estamos locos o qué?

Carmen Lomana y los sindicatos

Carmen Lomana y los sindicatos

martes 26 de julio de 2011, 09:22h
Actualizado: 28 de julio de 2011, 08:14h
Ví con un cierto interés el enfrentamiento verbal entre Carmen lomana y María Antonia Iglesias el sábado pasado en La Noria. En primer lugar porque de toda la vida la periodista se ha dedicado a la política y la otra, Carmen Lomana,  digamos que es una celebrity. Lo primero que me soprendió fue verlas sentadas en el mismo lugar para debatir. Y enseguida me pregunté, ¿de qué hablarán? No me imagino a la rubia debatiendo sobre el tema vasco ni a la periodista discutiendo de Dior. Pero todo es posible en telelevisión. Jordi González (que es muy inteligente) ha sabido disfrazar un programa tan reality del corazón como Sálvame, de programa de actualidad sólo porque entre medias planta una mesa de debate político donde sienta a chillones como Sopena, Iglesias o Isabel Durán. Mismo perro con distinto collar. Ya tuvo su aquél que María Antonia se quedara pasmada delante del plasma entre bambalinas la semana pasada por el tema de la siempre generadora de audiencias millonarias, Aída Nízar. Y no sólo eso. Es que además entró a formar parte del debate sobre si la jordana era mala o no. Sólo se me ocurre una escena más para completar la situación tan surrealista: Que Arzalluz estuviera en casa viéndolo con suma devoción. El caso es que ahí las sentaron frente a frente. Pusieron a Melchor Miralles ¿?, Isabel Durán ¿? y la mencionada María Antonia. No sé si es un guiño para llevar la política al pueblo llano (que es el que más sigue con devoción a Carmen Lomana) o es un intento de que las cifras de audiencia no bajen. No me queda claro. En cualquier caso, no tenía ni pies ni cabeza. Igual en breve llevan a a Zapatero y lo someten al escrutinio de las preguntas de Belén Esteban...que tendría una audiencia fabulosa. Me sentí decepcionada porque esperaba más. Un duelo televisivo de tal calibre se merecía preguntas más cañeras y las demagogias de María Antonia fueron de lo más previsibles, amén de que resultaron de libro. Que una socialista le diga a Lomana que es una pija de derechas resulta tan obvio como que un comunista acuse a Rouco Varela de ser anticuado y retrógrado. Se perdió una ocasión fascinante de que debatieran más allá del y "tú más". Para decir lo que se dijeron, mejor se hubiera quedado en casa porque todo lo que allí soltaron, ya lo sabíamos. Lomana acertó en muchos de sus comentarios (brillante el de los sindicatos) pero su voz, esa manera tan engolada de decir las cosas, le resta toda la credibilidad. Una pena. Isabel Durán, no sé si por el nervio o por qué, se atascaba en las preguntas (bastante simplonas) y se repetía casi al borde del tartamudeo no estuvo a su altura. Esperaba más, francamente <<Lea todas las columnas de Gema Lendoiro>> Lea también: La carta astral de Carmen Lomana
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