domingo 14 de agosto de 2011, 11:30h
Actualizado: 17 de agosto de 2011, 13:55h
Hay días, sobre todo en este mes de agosto, en los que al repasar los periódicos se te antoja que te están tomando el pelo. Me acuerdo que hace ya muchos años, cuando yo era un simple alumno en prácticas de ABC de Sevilla, se creó una sección fija en el periódico que llevaba por título "Siempre es 28-D". En ella se recogían noticias sorprendentes, curiosas o tan increíbles que parecían una verdadera inocentada. Aunque parezca extraño no era difícil de elaborar. Cada día surgían, como setas en otoño, numerosas declaraciones o decisiones de políticos de todas las ideologías que hubiesen dado no para una sección de media columna, como era aquella, sino para toda una página. El tiempo ha pasado, pero parece que todo sigue igual. Sigo recluido en mi pueblo y la excesiva tranquilidad y el insoportable sopor hacen que continuamente esté buceando en la red buscando noticias que me saquen del monotemático avispero de la crisis y la debacle económica en la que nos ha sumido el Gobierno de Zapatero. Para alegrarles algo esta monotonía informativa con la que nos dan la comida y la cena los telediarios con la prima de riesgo, con la deuda, con la estrepitosa caída de las bolsas, con el bono alemán y con las agencias de evaluación, voy a esbozar algunas perlas veraniegas sacadas de diferentes medios que no han dejado de sorprenderme en los últimos días.
La primera, cómo no, ha sido esa broma de mal gusto, desmentida posteriormente por el Gobierno marroquí, según la cual el ministro de Cultura del vecino país alauita, un tal Bensalem Himmich, solicitaba que los ingresos obtenidos por las vistas turísticas a la Alhambra de Granada, fuesen compartidos por España y Marruecos ya que los sucesores de Boabdil, el último rey llorón de Granada, eran marroquíes. Cuando lo leí me quedé de piedra. No podía creerlo. Vamos es como si el Gobierno italiano nos pidiera ahora compartir los ingresos por las visitas a Itálica, ya que allí nacieron los emperadores Trajano y Adriano. Como les he venido contando, en estos momentos me encuentro en un pueblo con título de ciudad, sito en la campiña jiennense, Arjona. Entre sus hijos predilectos destaca, además de la madre de Lucio Anneo Séneca, Helvia Paulina, el fundador de la dinastía nazarí y del reino de Granada, Abu Abd Allah Muhammad Ibn Yusuf Ibn Nasr, conocido como Al-Ahmar el Rojo y Muhammad I, nacido en Arjona en 1194 y el iniciador de las obras de la Alhambra granadina, capital de su reino. Así las cosas, temo que en un futuro no muy lejano al Gobierno marroquí le pueda dar por reivindicar la alcaldía compartida de mi pueblo e implante obligatoriamente los 365 días del año las Fiestas Medievales de chilabas y turbantes que ahora se celebran el último fin de semana del mes de julio. Puestos a pedir, que no nos falte de ná.
Otra de las inocentadas de estos días es la propuesta de retrasar las elecciones andaluzas al mes de mayo de 2012. Griñán, que debería haberlas colocado el 20-N, junto con las generales, para ahorrarnos una buena cantidad de pasta, se ha empeñado en ser presidente cuanto más tiempo mejor no vayamos a que los andaluces no quieran que siga, y no hay quien le baje del burro. Es posible que legalmente pueda hacerlo, pero la norma habitual es que la legislatura acabe a los cuatro años justos de los anteriores comicios. Ampliarla dos meses más por puro interés personal y de partido de una somera idea del carácter autoritario y dictatorial que últimamente esbozan los dirigentes del PSOE. A Griñán solo le ha faltado suspender sine die las elecciones y, a imitación de su colega venezolano, Hugo Chávez, autonomizarse presidente perpetuo. Nada, presidente, ¡vivan la caenas!