martes 27 de septiembre de 2011, 21:49h
Todavía se están preguntando algunos secretarios y directores generales del anterior Gobierno Herrera que qué han hecho ellos para recibir el trato que han recibido, y siguen recibiendo, tras ser cesados en sus cargos. Algunos incluso han tenido que pedir “por caridad” que no los machaquen más. Por disciplina, por no molestar y porque aún les podrían tratar peor muchos de estos “damnificados” callan en público, pero por lo “bajini” cuentan y no paran. Están dolidos y quemados, sobre todo porque consideran – y posiblemente con razón – que no se merecen lo que les pasa. Las formas han fallado de cabo a rabo, y las formas en democracia ya sabemos que son determinantes. Pero es que además, que se falle en las formas con la gente propia, sólo demuestra que en las alturas de la Junta sobra soberbia inversamente proporcional a la falta de dinero. Aquello del motorista de Franco en más de un caso en la Junta ha sido una broma. Una vez más se ha hecho real eso de “al suelo, que vienen los nuestros”, del fallecido Pío Cabanillas. O esta histórica clasificación política: “enemigos, adversarios y compañeros de partido”.