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Comunicación para principiantes

Comunicación para principiantes

sábado 15 de septiembre de 2007, 15:16h
Actualizado: 19 de noviembre de 2007, 23:36h

Artículo tomado de "Tiempo Político" La Razón.

No se puede hacer desaparecer la realidad.

Cada vez más parece ser que la comunicación es un tema de iniciados, de especialistas, de gente profesional que discute técnica y académicamente esos temas. Esos especialistas, esos profesionales tocan sus temas con categorías propias de su ámbito académico, las mismas que no siempre están al alcance de las personas comunes y silvestres como quien escribe esta líneas. Pero, el tema de la comunicación debe ser -intuyo así- de una importancia vital para el desarrollo, para la política y la vida cotidiana, pues mucha gente expresa que sin comunicación las cosas simplemente no existen, o hay otros que llegan al extremo de decir que aquello que no pasa por la televisión no existe.

Con el grado elevado de desconocimiento de esos temas habrá necesidad de preguntar a los especialistas si al hablar de comunicación inmediatamente nos estamos refiriendo a medios de comunicación. Parecer ser que ambas categorías no expresan una identidad, la primera parece mucho más genérica, pero intuyo que cuando la gente, cuando los ciudadanos se refieren a comunicación inmediatamente la están asociando a medios de comunicación. De otra parte, algo que no siempre queda muy claro para la gente común, es saber qué es un comunicador, pues de manera muy elemental pareciera asociarse esa idea a la de periodista , pero me ha tocado muchas veces oír el reclamo de algunas personas que no se sienten cómodas cuando las definen como periodistas y ellas aclaran que son comunicadores, más aún comunicadores sociales. Entonces cuál es la diferencia, cuál es la identidad especial de cada una de esas categorías.

Estos temas de la comunicación y de los medios de comunicación parecen ser de tal importancia que mucha gente cree que la política, que los fenómenos sociales podrían ser otros, muy diferentes a la realidad pintada por los comunicadores, si no habrían medios de comunicación o si no habrían las distorsiones de la realidad creadas por los medios de comunicación. Es demasiado fuerte la creencia popular que entiende que, por un lado, que los medios crean la realidad o, por otro, que ocultan la realidad, por tanto que la realidad mediática es distinta a la realidad real. Es tan fuerte ese conjunto de creencias de la población que los medios de comunicación -desde esa perspectiva devienen en ser las instituciones u organizaciones omnipotentes que diseñan realidad, que pintan la realidad, que generan realidad a su modo. Desde un asiento común de observador me resisto a creer que eso peso sea tan fuerte, como para que los medios puedan crear otras realidades y ocultar totalmente las existentes. En el caso de una dictadura es muy posible que los medios oficiales comuniquen, informen lo que deseen, que en muchos casos puede conducir a borrar algunas realidades y a exaltar otras, pero ni en ese caso se podrá borrar toda la realidad existente.

En los casos de democracias , como la que vivimos, es claro podrá haber distorsiones de los medios, énfasis distintos, pero a eso de crear totalmente realidades inexistentes suena a ir muy lejos. Inclusive parece que es ir demasiado lejos entender que los medios oculten totalmente las realidades reales, hasta el extremo de hacerlas desaparecer. Además, hay medios y medios, no todos son iguales, no todos poseen los mismos propietarios, las mismas inclinaciones, los mismos comunicadores, las mismas utopías, los mismos salarios. En fin, son diferentes, cuál de ellos borra totalmente la realidad, cuál de ellos inventa otras realidades, cuál de ellos lo distorsiona todo. Difícil, difícil, dar respuestas a temas tan escabrosos

Intuyo que si en la realidad hay violencia, confrontación enfrentamiento de intereses, incompetencia, corrupción, tendencias autoritarias, dogmas, prejuicios, alegrías, desencuentros, creo que, al fin de cuentas, todo eso será parte de lo que comuniquen los medios. Intuyo, que con blancos y negros, con sus respectivos énfasis, con sus amores y desamores, con sus ideas políticas propias, los medios nos ponen por delante, en la radio, en la televisión, en los periódicos, en los murales, todo aquello que están viendo -viendo con sus propias cristales, porque así vemos todos, usualmente vemos con nuestros propios cristales y no con los de otros-. Entonces creo que aunque sean muy poderosos, o como dicen muchos, que son todo poderosos, no por ello, pueden crear la realidad. Una cosa es crear la realidad y otra muy distinta influir en ella, y obviamente los medios influyen en la realidad, como lo hacen también los empresarios, los políticos, cívicos, la Iglesia, las ONG, los movimientos sociales. Y además, debe quedarnos claro que detrás de los medios están también estos mismos actores que acabamos de mencionar. La hipótesis que expresa que los medios generan una realidad malévola, parecería tener por detrás un deseo que radica en creer que la realidad es buena, mansa y romántica. Por eso, aun si fuera posible la hipótesis -y éste no es un intento antidemocrático, sino una hipótesis irreal- de hacer desaparecer a todos los medios, no por ello quedaría ante nosotros una realidad buena, mansa y romántica, antes, bien, quedaría únicamente, lo que vemos todos los días, que es muy distinto a una existencia idílica.

Por lo anterior, no está demás recordar a alguien que reflexionaba que en la actualidad los medios tiene más capacidad de agendar temas que los propios partidos políticos. Es más, hace mucho tiempo se ha explicado que el rol de mediación, otrora hecho, con ventaja o desventaja, por los partidos políticos, ahora lo hacen lo medios con más facilidad, prontitud y no sé con qué eficiencia. Ahora los medios son hacedores de agendas, buenas o males, pero tras de ellos está la actividad mediática . Pero. la otra parte de la pregunta radica en saber -y lo decía el mismo analista-, quién agenda la agenda de los medios. Y claro, para saber eso habrá que seguir el rastro de empresarios, políticos, iglesias, movimientos sociales, cívicos, ONG. Enseñanza, no es tan simple la explicación -para quedar todos tranquilos- que afirma que los medios son otro poder, el gran poder, sino que lo difícil radica en conocer en detalle cómo los demás poderes están detrás de los medios y se expresan a través de éstos. Y además, es poco probable que esos medios entren a una situación tal de enajenación que no expresen para nada los poderes a los cuales están ligados.

Carlos Toranzo
no es comunicador , ni periodista.

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