He escrito en alguna ocaisón que Josep Antoni Duran Lleida, junto a Josu Jon Imaz, representa a un modelo de político que no está de moda esta temporada: políticos capaces de pensar primero en los problemas de la sociedad y no en crearlos. Josu Jon Imaz ha perdido la batalla, al menos una primera batalla frente a los mas radicales del PNV, y Duran Lleida está a punto de estrellarse frente al líder de su formación, Artur Mas, que parece que ha optado por tirarse al monte creyendo que en el monte va a lograr obtener el favor de los votantes de Esquerra.
Mas es de los que piensan que Esquerra Republicana ha crecido porque CiU se ha mostrado moderada, centrada, y ha decidido disputar a los republicanos los votos en su mismo terreno, de ahí esas propuestas soberanistas que están provocando que CiU deje de ser una referencia de centralidad en Cataluña y en el resto de España.
A Duran le está tocando hacer el papel antipático, el del político con sentido común y firmes convicciones que no juega al soberanismo ni siquiera por táctica, y que piensa además que esa posición provocará una sangría de votos en CiU.
No lo tiene fácil Josep Antoni Duran Lleida, como no parece tenerlo Josu Jon Imaz, aunque en política siempre hay sorpresas y nunca está escrita la última palabra. De manera que aunque ambos hoy parecen perdedores, quién sabe lo que el futuro les puede deparar.
Por lo pronto Duran Lleida está dando una lección de valentía política al echar un órdago a Artur Mas dejando claro que él no acepta la deriva soberanista de CiU y que eso no la va a defender ante los electores. Si la tensión entre Convergencia y Unió continúa subiendo de decibelios, no es descartable la ruptura, aunque Durán no quiere dar ese paso porque sabe que las posibilidades electorales de Unió serían mucho menores.
La encrucijada en que se encuentra este político catalán no es fácil, o acepta la deriva soberanista impuesta por un Artur Mas desesperado, o logra que éste matice esas propuestas, o por el contrario se la juega y se va. Lo increíble es que vivimos una etapa política en que los principales espadas de la política parecen haber apostado por la radicalidad, llámense Zapatero, Rajoy, Ibarretxe, Mas o Quintana, mientras que los políticos más templados, con más sentido común, son los que están en retirada. Eso sí, elección tras elección los votantes catalanes están diciendo claramente a sus políticos que no están de acuerdo con lo que hacen. Fue un fracaso el resultado del referéndum del nuevo Estatuto catalán y, posteriormente, los partidos catalanes fracasaron en las urnas en sus recientes elecciones autonómicas. La abstención y el desafecto han sido evidentes. Duran está apostando fuerte, veremos hasta donde puede y quiere llegar.