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Pântallas invasivas

lunes 29 de octubre de 2007, 17:31h
Actualizado: 16 de noviembre de 2007, 13:00h

Madrid vuelve a situarse a la cabeza de la falta de estética. Aclaremos: no es que las 890 pantallas de entre tres y ocho metros de ancho por dos o tres de alto,  que se están colocando en Madrid sean feas, eso no, pero muchas de ellas son un golpe directo al paisaje urbano. Sólo a instancia de parte lo ha dicho el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid: las nuevas pantallas son "invasivas" y provocan un "efecto lamentable" en el espacio urbano. No habría nada más que decir pero, lamentablemente, tendremos que seguir haciéndolo porque convivirán con nosotros la friolera de diez años.

Quizás alguno piense que la incorporación de estas pantallas publicitarias se deba a que faltan soportes en la calle para "vender" productos. La verdad es que ya hay 2.000 soportes entre los llamados chirimbolos, paneles, dispensadores de mapas, planos de metro, contenedores de pilas y laterales de marquesinas de autobús. Pero la incorporación de estos nuevos elementos le van a suponer unos ingresos al Ayuntamiento la bonita cifra de 160 millones de euros y eso een tiempos de penuria es un argumento de peso. El Partido Socialista denuncia que incluso podría haber obtenido 73 millones más pues una de las empresas concursantes ofreció 233 millones pero finalmente el jurado la desestimó con lo que. encima, tenemos controversia política.

Como la hay por la estética. Unos denuncian que las medidas de las nuevas pantallas superan las recomendadas por la Ordenanza General sobre Mobiliario Urbano, otros critican su ubicación en cruces, en isletas centrales, en medianas, ante edificios o monumentos significativos, y otros que sus dos grandes pies de metal hayan pasado a hacer más tupido este bosque urbano en que se han convertido las calles de Madrid.

Los ganadores del concurso dicen que entre este año y 2010 tan sólo se van a instalar 500 de tres metros por dos, 250 de cuatro por uno y 125 de ocho metros por tres de alto. Los nuevos elementos buscan "notoriedad" y desde luego que la van a conseguir. Al menos los primeros meses. Luego, la retina de los madrileños, como todo, se acostumbrará a las nuevas pantallas y ya sólo llamarán nuestra atención los mensajes que muestren. Y la ciudad, entre tanto mobiliario urbano, seguirá perdiendo sus perfiles.

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