¡Menudo día el de mañana!
martes 13 de noviembre de 2007, 09:25h
Actualizado: 13 de noviembre de 2007, 13:20h
Está en juego nada menos que el resultado de las elecciones de marzo. Porque si el sector ‘conservador’ acaba venciendo en el Tribunal Constitucional, qué duda cabe de que se acelerarán algunas sentencias, como la del Estatut de Catalunya, el matrimonio homosexual, la violencia de género…Casos todos sometidos al dictamen inapelable del alto Tribunal y que son la base de la Legislatura socialista. Veredictos negativos sobre la consticuionalidad del Estatut catalán, por ejemplo, constituirían un serio varapalo jurídico para Zapatero, que tanto hizo por este texto.
Y viceversa: el Gobierno se aferra a la posibilidad de que el Tribunal Constitucional o bien siga con falta de quórum, gracias a las recusaciones de ambos partidos mayoritarios, o bien se ‘reequilibre’, recuperando la presidenta María Emilia Casas su papel. Mañana, el TC celebrará una inusual reunión plenaria con diez magistrados -la presidenta y el vicepresidente se abstienen, porque se trata de dictaminar si la señora casas debe o no cesar en diciembre-, cinco de los cuales están recusados (tres por el PP, dos por el Gobierno socialista). Lo curioso es que los recusados participarán en el plenario, por entender el presidente en funciones que es un grave precedente que las partes interesadas puedan recusar a un magistrado por presunta falta de imparcialidad basándose apenas en un informe periodístico, como es el caso de los tres recusados por el PP.
La batalla está servida. Nervios en el Ejecutiva -ya se vió aquella bronca entre Fernández de la Vega y María Emilia Casas el día de la Fiesta Nacional--, insultos por lo no tan bajini entre los magistrados de una u otra cuerda, desprestigio de una institución tan importante y la mano del Gobierno que se ha visto demasiado clara, interfiriendo en el Judicial, al reformar la Ley orgánica de Tribunal Constitucional para que la señora Casas pudiera seguir otra temporadita, al menos hasta las elecciones, asegurándose de que la sentencia sobre el Estatut y demás no saldrá hasta abril, por lo menos.
Pienso que mañana habrá un considerable rifirrafe político-jurídico-mediático en este país nuestro, aunque el tema a dilucidar sea farragoso, poco claro desde el punto de vista legal y enmarañado a más no poder. Ya digo: puede que se esté jugando aquí nada menos que el resultado de las elecciones de marzo.