Explican que la reorientación del tráfico podría afectar al Retiro
Los técnicos rechazan el túnel y la reducción de carriles en el Prado
miércoles 12 de diciembre de 2007, 21:51h
Actualizado: 13 de diciembre de 2007, 13:09h
La reducción del tráfico y la inviabilidad de la creación de un túnel. Estos fueron los temas principales que debatieron los distintos portavoces que participaron este miércoles en la mesa de discusión organizada por el Colegio de Arquitectos de Madrid (COAM) para debatir el nuevo Plan del Eje Prado-Recoletos.
En el acto participaron la Comunidad de Madrid, el Ayuntamiento de la Capital, la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos (FRAVM), Ecologistas en acción, los redactores del proyecto y las distintas agrupaciones del COAM.
De los asuntos que trataron, destaca que todos los portavoces menos el Ayuntamiento coincidieron en señalar la incidencia que tendrá en el tráfico el proyecto que presentó el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, el 26 de noviembre. Todos los agentes que acudieron, excepto los firmantes y el Ayuntamiento, coincidieron en este punto. El proyecto contempla que se reduzca el número de carriles de tráfico de carriles de once a seis, lo que supondría una disminución del 37 por ciento de la capacidad para absorber tráfico por parte de este eje fundamental de la ciudad. Por otra parte, la opción de crear un túnel bajo el Eje fue descartada por la mayor parte de los ponentes.
"Un importante defecto"
El representante de la consejería de Transportes, Luis Armada, valoró como "un importante defecto" la reducción de la movilidad en la zona, a la que consideró "la espina dorsal de Madrid". Consideró que el proyecto "no tiene una alternativa de movilidad suficiente", que la reducción de carriles supondría "el estrangulamiento del tráfico en toda la zona" y alertó de la saturación que producirá en el nuevo proyecto en las calles de Menéndez Pelayo, Doctor Esquerdo y, sobre todo, Alfonso XII, que recibiría la mitad del tráfico reorientado, con los perjuicios medioambientales que eso podría tener para el parque de El Retiro.
Por su parte, Javier Hernández, el portavoz del Ayuntamiento de Madrid en la mesa, explicó que aún no se ha abierto el periodo de información al público ya que se ha trasladado a la autoridad ambiental (la consejería de Medio Ambiente) el método a seguir y que, en cuanto se obtenga la respuesta de la consejería se podrá abrir el periodo de alegaciones. Explicó que el plan ha respetado todo el arbolado de la zona y que pretende la sostenibilidad de la ciudad. Valoró el transporte público, al igual que la peatonalización, como un valor más en el proyecto, aunque matizó que esta apuesta sólo puede ser a costa del tráfico". También destacó las medidas medioambientales que se han llevado a cabo.
La postura más crítica con el proyecto la mantuvo el portavoz de Ecologistas en Acción, José Galante. Incidió en que el proyecto actual supone la destrucción del último gran bulevar de la ciudad. Galante dijo que la causa central del nuevo proyecto es el arbolado. Denunció que la vegetación de la zona ha estado abandonada durante décadas y que los árboles se encuentran deteriorados y exigió una actuación inmediata, entre la que se debería contemplar el impacto del tráfico en los mismos.
Política de glorietas
El representante de los redactores del proyecto, Carlos Riaño, explicó la necesidad de conservar el motivo histórico del paseo y de la recuperación del proyecto de la antigua calle Trajineros para poder reorientar el tráfico. Además, expresó que el Plan se basará en una política de glorietas. Llevará la estatua de Colón al centro de la plaza, aumentará las aceras en el margen de la Biblioteca Nacional hasta Cibeles, al igual que en junto a Las Cortes, y que se recuperaría el Panteón de hombres ilustres y el Campanile, entre otras actuaciones.
El representante de la FRAVM, Fernando Gómez, apostilló que al proyecto le quedan muchos flecos que todavía no han sido explicados y que no han quedado asegurados, como en el caso de las actuaciones en el Instituto Isabel La Católica. Mostró la voluntad de la Federación de analizar el proyecto "sin prejuicios" y su acuerdo en las medidas relacionadas con el medio ambiente y el transporte público. Sin embargo, criticó que el tráfico motivará que las zonas aledañas serán afectadas por el proyecto, ya que la ciudad no cuenta con una visión conjunta del Urbanismo. Algunos de los ejemplos de obras que podrían afectar a la obra serían, según la FRAVM: la construcción de 6.000 viviendas en la zona de Planetario que incrementarían el tráfico y las obras que lleva a cabo en la estación de Atocha el Ministerio de Fomento.
Luis Rodríguez Avial, portavoz del grupo COAM- Activo elogió la intención del proyecto de la recuperación ambiental de la zona, aunque pidió que se examine el efecto que puede traer la obra a las zonas aledañas. Explicó que la creación de un túnel, como propuso el consejero de Transportes, Manuel Lamela, es un proyecto que se demostró que era inviable por las construcciones que lo limitan y porque la zona es un Bien de Interés Cultural (BIC).
Luces y sombras
En opinión de José María Ezquiaga, de COAM-Somos Arquitectos, la concentración de espacios peatonales es una propuesta que mejorará la zona. Sin embargo, matizó que el proyecto tiene "su sombra": "el proyecto no es viable sin una reducción considerable del tráfico que condenará al colapso a las calles de la zona". Aseguró que la solución podría ser limitar el acceso del tráfico a parte de la almendra central.
Javier Alau, de COAM- Diverso, añadió que la reducción del tráfico, permitirá una mejora ambiental en la zona pero no se sabe cómo afectará a los espacios aledaños. Explicó, por otra parte, que peatonalizar uno de los márgenes de la avenida y el otro no deja poco margen al otro, que quedaría relegado a un segundo plano. Este hecho, teniendo en cuenta los centros de cultura tan importantes que existen en esta zona, podría influir negativamente en la ciudad, explicó Alau.