La ex congresista colombiana Consuelo González, liberada este jueves por la guerrilla de las Farc, pasó los últimos seis años de su vida en manos de los rebeldes, un lapso durante el cual murió su esposo y nació su primera nieta.
La ex legisladora fue retenida el 10 de septiembre de 2001, la víspera del atentado contra las Torres Gemelas en Nueva York, en medio de las negociaciones que el gobierno del entonces presidente Andrés Pastrana (1998-2002) realizaba con la principal guerrilla colombiana.
El plagio fue realizado por la columna 'Teófilo Forero', una especie de cuerpo élite de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas), en una carretera del departamento de Huila (sur).
Unos ocho combatientes de la 'Teófilo Forero' interceptaron el vehículo en el que González se movilizaba entre las poblaciones de Pitalito (donde residía) y Neiva, capital de Huila, 325 km al sur de Bogotá.
González es una de los seis ex congresistas (la mayoría secuestrados cuando eran miembros del legislativo) que hacen parte de los más de 40 rehenes que las FARC proponen canjear por 500 rebeldes presos.
Perteneciente al partido Liberal, González, de 57 años, fue elegida en 1998 para un segundo período en la Cámara de Representantes.
Las últimas pruebas de vida de la dirigente se remontaban a agosto de 2003, cuando se conoció una carta firmada por ella y otros cuatro políticos secuestrados por las Farc en la que pedían la mediación de la ONU para obtener su libertad.
En ese mensaje los cautivos también advirtieron de las difíciles condiciones en que eran mantenidos en la selva. Dos años después falleció de un infarto su esposo Jairo Perdomo, político y empresario, quien también había ocupado un escaño en el Congreso.
Luego de interceptarla en el sitio conocido como el Puente del Río Neiva, a 30 minutos de la capital de Huila, los rebeldes trasladaron a la congresista hacia la zona desmilitarizada por el gobierno de Pastrana para las frustradas negociaciones de paz que se llevaron a cabo con las Farc entre 1999 y 2002.