Una pregunta ronda la mente de inversores y analistas, y probablemente cada uno tenga una respuesta. ¿Ha tocado fondo la Bolsa española cuando este martes, poco después de comenzar su sesión, llegaba a los 11.937 puntos?
Algunos defenderán que de ahí ya no se baja, que cuando llegó a ese nivel, como si de una orden compartida se tratase, los inversores volvieron a comprar.
Otros, asegurarán que la ligera recuperación que tuvo lugar después de caer hasta ese nivel fue sólo una toma de aire, ya que ahora llega lo peor.
Personalmente, soy bastante escéptico respecto a esas respuestas absolutas. La recuperación va a llegar, pero va a tardar. En ese camino, en el que el Ibex volverá a los 15.000 puntos, habrá nuevas subidas y bajadas, y es muy probable que en alguno de esos momentos el índice pueda volver a situarse por debajo de los 12.000 puntos.
Sin embargo, tampoco creo que eso vaya a ser una tendencia. Lo más normal sería que el Ibex se quede un tiempo en los 12.000 puntos y luego remonte poco a poco, con su volatilidad habitual, pero necesaria. Los inversores tienen que vender para comprar, es decir: para subir, tiene que bajar.
Pero hasta que comience esa recuperación, toca sufrir. En España además llega en mal momento. En elecciones. Como todos han subrayado lo más importante para que no se agraven estas caídas es la tranquilidad. Algo de lo que el país carece en esta época.
Porque es justo la intranquilidad, las dudas y el miedo lo que más moviliza a los votantes, así que será complicado que los partidos quieran prescindir de ella en estos momentos. Sobre todo, teniendo en cuenta la calidad de nuestra clase política. Que no cunda el pánico.