La semana pasada, antes de que comenzara este largo feriado de carnaval, el presidente Correa abrió otro “frente de lucha”. Las baterías de la revolución ciudadana se enfilaron contra los consejos provinciales. De acuerdo con su apreciación, todos deberían ser eliminados por la Asamblea Constituyente. Y es que considera que cuanto hacen los consejos, lo pueden asumir los municipios.
“Tal vez es conveniente decir ya: mejor quedémonos sólo con gobiernos municipales”, sentenció el Presidente en la reunión que sostuvo en esos días con la Asociación de Municipalidades del Ecuador (AME). La andanada presidencial le removió el piso y el futuro a los prefectos y consejeros en ejercicio, y a los que pública o íntimamente aspiraban a ocupar esos cargos en las próximas elecciones seccionales.
Pasmados quedaron muchos de los prefectos, ya que en las reuniones que hasta entonces habían sostenido con el Jefe de Estado nada se dijo al respecto.
Se convocaron en asamblea extraordinaria y alrededor de tres mil empleados de varios consejos del país se congregaron en la Plaza de la Independencia de Quito. “¡Que salga Correa!”, se escuchó insistentemente ante los balcones de Carondelet, pero el Presidente nunca salió.
Luego los prefectos del país agrupados en el CONCOPE, excepto los de Guayas, Tungurahua y Cañar, se reunieron con el Presidente, quien les dijo que sólo se trataba de una opinión suya, personal, del ciudadano Rafael Correa.
En el aire quedó la impresión de que en el momento en que formuló la frase que provocó todo este alboroto, el joven académico olvidó que ocupaba el cargo de Jefe de Estado y que vivimos tiempos de Asamblea Constituyente.