En plena campaña electoral de Aragón, el pasado 4 de febrero el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció que el Ejecutivo aprobará un decreto para frenar la creación de centros de Formación Profesional privados que al igual que ocurre con las universidades pueden convertirse, a su juicio, en “chiringuitos” sin calidad. “Vamos a poner límites a la apertura de centros privados que no ofrezcan garantías de calidad”, dijo Sánchez durante la clausura de una jornada sobre formación profesional y empresa, haciendo hincapié en lanzar un Plan para blindar la FP del modelo privatizador del Partido Popular.
Yo podría aplaudir y respaldar una gran parte de ese discurso, sino fuera por la “trampa” en la que trata de confundir, una vez más a la ciudadanía y de la oportunidad electoralista del momento.
Exactamente dijo: “el Gobierno va a ‘seguir blindando la calidad de la formación profesional’ para -al igual que se hizo con las universidades- ‘poner límites a la apertura de centros privados que no ofrezcan las garantías formativas y de calidad suficientes’ a los alumnos. Nosotros no rechazamos que haya universidades privadas, lo que rechazamos es que algunas se hayan convertido en chiringuitos donde únicamente se dan diplomas, sin ningún tipo de calidad formativa”.
Si nos fijamos bien, dijo: “NO RECHAZAMOS” la enseñanza privada. Eso es muy importante, para entender la situación en toda su dimensión.
Porque la ley 3 de FP de marzo de 2022, junto a la de 2006 propician y promueven un modelo mixto público-privado de enseñanza. Ambas leyes se aprobaron con el PSOE gobernando.
Desde entonces, el modelo privado de FP (como el de Universidad y el general, desde infantil a bachillerato, crecen exponencialmente en preocupante competencia con la pública y en todas las CCAA, gobierne quien gobierne). Todo ello parte de la LODE y de la LOGSE, leyes promovidas en su momento por el PSOE y de las posteriores reformas de las mayorías del PSOE y del PP.
A día de hoy, hay infinidad de testimonios y denuncias, de que muchísimo alumnado, en todo el Estado, no encuentra plaza de la especialidad de formación profesional que quieren estudiar en centros públicos en general y tienen que acabar por inscribirse en centros privados. “En palabras del presidente, sean chiringuitos o no”.
En 1997 (Editorial Popular), publiqué un libro con aceptable éxito "La escuela pública amenazada". Por desgracia NO me equivocaba. Años más tarde publiqué otro libro complementando y actualizando el anterior “Evanescencia de la Escuela Pública” (Cultiva libros. 2013), que junto al libro “La cruz en las aulas” (Akal 2015) y “De la instrucción pública a la digitalización de la Enseñanza” (Altabán 2021), también con relativo éxito de difusión, todos ellos, conforman una amplia cuatriología, del por qué -desde 1980 hasta hoy- la educación privada (y casi toda financiada con fondos públicos) crece exponencialmente, frente a la pública y la hace en todo el Estado. Desde la educación infantil hasta la Universidad. Por ejemplo la última Universidad pública que se creó fue la de la Rioja, hace más de tres décadas (en 1992), mientras crecen y crecen las privadas. Y todo ello con diversas gobernanzas a nivel estatal y autonómico. Hay que señalar que desde 1982 hasta 2026, 2/3 del tiempo ha gobernado el PSOE en ambos ámbitos y también en el local, por lo de la cesión del suelo, etc. etc.
¿A qué viene ahora -electoralmente- hablar de tratar de “frenar el crecimiento de chiringuitos privados en la FP que propicia el PP?
Cuando desde la LOGSE (1990)-y la LODE (1985) con gobernanzas PSOE y todas las reformas posteriores de PP y PSOE hasta la de FP de 2022 (PSOE) fomentan la privatización acelerada de la Enseñanza, frente a la pública. Hecho que, evidentemente, apoyan los partidos conservadores y muchos nacionalistas, porque va en su ADN ideológico.
Mi lucha personal y la de otras muchas personas ha sido, desde la LODE-LOGSE "Por una escuela pública y laica y por la religión fuera de la escuela", en este caso Plataforma unitaria que impulsé y coordiné, desde los finales de los años 90 del XX
También incidimos y luchamos con fuerza por ello durante los varios años, en mi caso siendo miembro del Consejo Escolar del Estado o como presidente de CEAPA en los noventa del XX y de Europa Laica, ya en este siglo XXI y hasta 2017.
Llevándonos fracaso tras fracaso, porque desde la política de casi toda ideología “no estaban por la labor”, aun con amplias mayorías parlamentarias “progresistas” en algunos momentos y muchos sindicatos del profesorado tampoco. Por más que hemos insistido en defender un modelo único de escuela pública financiado con fondos públicos, exclusivamente y sin religión dentro.
Todos los gobiernos, desde 1980 y después los de las CCAA (ya con las competencias casi plenas en educación), se empeñan en un modelo Público/Privado éste (el privado) -en muchísimos casos- financiado con fondos públicos, desde la educación infantil hasta la Universidad que crece exponencialmente, como la FP frente a la de titularidad pública, que es excelente en general, aunque faltan plazas.
Concretamente la situación de la FP privada es escandalosa y con muy difícil retorno por más que el actual gobierno se empeñe en ello. Supuestamente, el tiempo lo dirá.
Hubo un tiempo en que había una muy excelente formación profesional de grado medio y superior con magníficas prácticas en alternancia en las empresas. Hoy ese edificio se ha ido difuminando por aplicar políticas deliberadamente equivocadas, por incapacidad política manifiesta o por ideología, cuya consecuencia es que hay enormes carencias de buenos profesionales en multitud de oficios, que por lo extenso no voy a citar.
Ya puede anunciar el presidente Sánchez (a bombo y platillo) lo que quiera en campaña electoral. NO hay marcha atrás, hay muchos intereses mercantiles, políticos y religiosos, creados. Y de ello, mucha responsabilidad la tiene el PSOE (claro también el PP y otros partidos que gobierna en diferentes CCAA), precisamente por “abrir las puertas de par en par a la privatización”, desde 1982 y cada vez más hasta la LOMLOE de 2020 y la de FP de 2022, reforma tras reforma. Y porque en el ámbito políticamente conservador lo llevan en su ADN, no engañan a nadie.