La escalada bélica en Oriente Medio alcanzó un nuevo y crítico nivel de violencia en la madrugada de este lunes.
El Ejército de Israel informó del registro de múltiples misiles lanzados desde el Líbano contra el norte del país, un ataque que el grupo chiíta Hezbolá se atribuyó formalmente como venganza por la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jameneí.
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) respondieron de forma "vigorosa" con una oleada de bombardeos sobre las afueras de Beirut y el sur del Líbano que causó, al menos 31 muertos y 149 heridos.
De hecho, Israel asegura haber matado a uno de los principales líderes de la milicia libanesa, en concreto Mohammad Raad. Otras fuentes aseguran que habría fallecido también su líder máximo, Naim Qassem.
Defensa de Hezbolá
Hezbolá justificó su acción como un ejercicio de "legítima defensa" en respuesta a la 'operación Rugido del León', el ataque conjunto de Israel y Estados Unidos contra Irán del sábado.
Aquella ofensiva inicial provocó la muerte de Jameneí y de varios altos cargos militares, dejando un saldo total superior a las 200 víctimas mortales en territorio persa.
Por su parte, las FDI aseguraron que estuvieron preparadas para este escenario y acusaron a Hezbolá de operar bajo los auspicios del "régimen terrorista iraní" para desestabilizar la región.
Impacto regional
El conflicto se extendió rápidamente por todo el mapa de Oriente Medio. Irán bombardeó Israel en las últimas horas, provocando 9 muertos, y dirigió sus ataques también contra países aliados de EEUU que albergan bases militares estadounidenses, como Arabia Saudita, Kuwait, Baréin, Qatar y Emiratos Árabes Unidos.
En estas naciones se registraron al menos 3 víctimas mortales adicionales. Israel, que bombardeó con asiduidad el Líbano en los últimos meses, intensificó sus incursiones aéreas con el objetivo de mermar las capacidades operativas de Hezbolá ante el temor de una invasión terrestre inminente.
Ataque "irresponsable"
El primer ministro del Líbano, Nawaf Salam, reaccionó con dureza ante el lanzamiento de proyectiles desde su territorio. A través de redes sociales, Salam calificó la acción de Hezbolá como un acto "irresponsable y sospechoso" que puso en grave riesgo la seguridad nacional.
El mandatario denunció que estos ataques proporcionaron a Israel los "pretextos" necesarios para continuar con su agresión y prometió que no permitiría que el país fuera arrastrado a "nuevas aventuras" bélicas poco más de un año después del fin de la última guerra.
Salam aseguró que el Gobierno libanés tomará todas las medidas necesarias para capturar a los autores de los lanzamientos y proteger a la población civil, que volvió a sufrir las consecuencias de los bombardeos israelíes en Beirut.
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