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Los platos rotos

jueves 14 de febrero de 2008, 21:09h
Actualizado: 20 de febrero de 2008, 16:44h
La negociación colectiva de 2008 se presenta más complicada y dura que en años anteriores. La incertidumbre en el sector financiero y bursátil, la desaceleración del sector de la construcción, la disminución del consumo de las empresas y las familias. Las subidas de los tipos de interés. El aumento del desempleo en la construcción, los servicios y de la población inmigrante. El desbordamiento de los precios, que han subido un 4,2 por ciento a lo largo de 2007 mientras que la media de subida de los salarios pactados en convenio se ha situado en el 3,27 por ciento.

El primer objetivo, ante esta situación será, lógicamente, disputar el reparto de las rentas. Mantener y mejorar el poder adquisitivo es esencial en un momento como el actual para asegurar las rentas familiares. La seguridad en las rentas personales contribuye a estabilizar el consumo y moderar y contener los efectos negativos de la situación económica. 

Disputa de la renta, que tiene su primera prueba en la generalización de las cláusulas de revisión salarial. Un 30 por ciento de los trabajadores madrileños no cuenta con esta garantía de actualización salarial. Incluso no todas las cláusulas permiten recuperar completamente el poder adquisitivo perdido. La cláusula debe esperar y activarse cuando el Índice de Precios al Consumo supere la previsión inicial del año.

Hay que contemplar en la negociación colectiva de 2008 que los altos beneficios empresariales generalizados han convivido a lo largo de los últimos años con la realidad de que casi la mitad de los trabajadores madrileños cobran salarios por debajo del mileurismo. Un 23 por ciento de las trabajadoras y trabajadores cobra menos de 600 euros al mes y sólo un 5 por ciento cobra más de 7,5 veces el Salario Mínimo Interprofesional (es decir, más de 4.500 euros al mes). Las subidas salariales de cerca de 1.500.000 de trabajadores y trabajadoras madrileños con salarios inferiores a dos veces el salario mínimo debe permitir acercar los salarios más bajos de convenio a los 1.000 euros.  Mujeres, jóvenes e inmigrantes son los principales golpeados por la temporalidad, la precariedad laboral y los bajos salarios. Esta brecha salarial, esta discriminación laboral, son intolerables en una sociedad moderna de ciudadanos libres e iguales.

La disputa de las rentas irá acompañada de la lucha contra la temporalidad y precariedad laborales. Uno de cada cuatro trabajadores y trabajadoras tiene un contrato temporal en Madrid. Es una situación mejor que en el conjunto del Estado, pero el doble que en Unión Europea. Una situación que afecta a uno de cada dos trabajadores inmigrantes. La apuesta por la estabilidad en el empleo debe constituir un compromiso real en la negociación colectiva.  Estabilidad en el empleo es estabilidad económica y competitividad y futuro de las empresas. Estabilidad es cualificación de los trabajadores y ordenación de las condiciones de trabajo. Sin estabilidad es imposible abordar la mejora de las tasas de siniestralidad laboral y la aplicación real de la Estrategia Española de Salud y Seguridad en los convenios.

Estabilidad, rentas, salud laboral e igualdad. La aprobación de la Ley de Igualdad tiene un reto pendiente: negociar planes y medidas de igualdad en las empresas en el marco de los convenios colectivos. 

Nuestros objetivos en la negociación colectiva son la mejor receta para combatir un ciclo económico más incierto y preocupante. Se equivocarán aquellos empresarios acostumbrados a altos y rápidos beneficios con escasas inversiones económicas, empresarios depredadores y especuladores, si intentar cargar los efectos de la desaceleración económica sobre las espaldas de los trabajadores, reduciendo costes salariales, expulsando al paro a quienes tienen contratos temporales, disminuyendo derechos laborales.

El problema no es sólo como se entra en una etapa de recesión, sino la capacidad para salir de ella con bases sólidas de futuro en lo económico y en la cohesión social. La negociación colectiva de 2008 marcará un futuro más seguro para todos o más precario para muchos. CCOO negociará hasta la saciedad, pero no vamos a permitir que los trabajadores paguemos los platos rotos de un modelo de crecimiento improductivo, especulativo y sin futuro. El modelo de la cigarra, que se puso las botas en los tiempos de bonanza y no invirtió nada en prevenir el frío que tarde o temprano termina por llegar, ha tocado fondo y tiene los días contados.

Francisco Javier López Martín
Secretario general CCOO Madrid.
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