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EEUU pide la transición democrática en Cuba, aunque no levantará el embargo

martes 19 de febrero de 2008, 23:24h
Actualizado: 28 de febrero de 2008, 07:05h

Estados Unidos cree que la renuncia de Fidel Castro al poder anunciada este martes debe ser el principio de una transición a la democracia en Cuba, aunque de momento no se plantea el levantamiento del embargo que mantiene sobre la isla.

El diario oficialista Granma anunció la noche del lunes que el presidente cubano abandonará el poder tras cincuenta años de permanencia, en un comunicado que causó inmediatas y abundantes reacciones en Estados Unidos.

Desde Ruanda, donde se encuentra en el transcurso de una gira por África, el presidente de EEUU, George W. Bush, insistió en que la renuncia de Fidel Castro "debe ser el comienzo de la transición democrática en Cuba", y animó al resto de los países a colaborar con el pueblo de la isla caribeña con ese fin.

"La comunidad internacional debería trabajar con el pueblo cubano para comenzar a construir instituciones que son necesarias para la democracia", afirmó Bush.

Sin embargo, el Gobierno estadounidense ha dejado claro que, pese a la marcha de Castro, no piensa por el momento en levantar el embargo que mantiene desde hace 48 años contra la isla y que representa la piedra angular de su política contra el régimen castrista.

La actitud de Washington, según dejó claro este martes el "número dos" del Departamento de Estado, John Negroponte, es la de mantener la situación actual mientras el régimen se prorrogue bajo el mando de Raúl, el hermano menor de Fidel Castro y quien se lleva haciendo cargo del poder desde que el presidente, de 81 años, fue sometido a una operación de urgencia en 2006.

"No me puedo imaginar que ello ocurra pronto", dijo Negroponte, en declaraciones a la prensa en referencia a una hipotética retirada del embargo.

Estados Unidos abriga pocas esperanzas de que el régimen vaya a efectuar cambios democráticos bajo el mando de Raúl Castro, según añadió por su parte el portavoz del Departamento de Estado, Tom Casey, quien calificó al sucesor de su hermano como "un dictador de poca monta" o un "pseudo-Fidel".

Según Casey, será "significativo" si se produce una mayor "apertura y libertad para el pueblo cubano" y en última instancia se alcanza una transición democrática.

Sin embargo, añadió, la creencia generalizada en Estados Unidos es que Raúl "simplemente es una continuación del régimen de Castro, de la dictadura".

Desde que asumió el poder, Raúl ha dado señales de una cierta apertura económica y ha ofrecido mejorar las relaciones con Estados Unidos, aunque Washington no ha parecido tomarle la palabra.

La transición iniciada por Raúl no es el tipo que busca Washington. El escepticismo también proviene en parte a que la fijación de EEUU con Cuba es una "resaca de la Guerra Fría", opina el grupo "USA Engage", que apoya el fin del embargo que la Casa Blanca mantiene sobre la isla.

Pero varios congresistas y expertos consultados por Efe dijeron que esperan que, a largo plazo, Washington abandone su "fallida política" y sopese un posible levantamiento de las restricciones de viaje y la flexibilización del embargo que estableció en 1962.

Todo ello con la idea de normalizar algún día las relaciones con Cuba, que, a sólo 160 kilómetros de las costas de Florida, es el único país del continente americano que no tiene relaciones formales con EEUU.

La renuncia "tendrá muy poco efecto en la política de EEUU porque la Administración Bush ha dejado claro que no dialogará con un gobierno cubano a cargo de Fidel o Raúl", dijo Wayne Smith, analista del Centro para Política Internacional (CIP).

Smith, encargado de la sección de intereses de EEUU en La Habana entre 1979 y 1982, agregó que "el hecho de que Raúl haya indicado que está abierto al diálogo con EEUU podría conducir a algún cambio bajo un nuevo Gobierno" en este país.

En declaraciones telefónicas, varios expertos de centros de estudios políticos lamentaron que el escenario más realista sea que los cubanoamericanos de "línea dura" en el Congreso de EEUU continúen defendiendo la política actual.

Julia Sweig, del Consejo de Relaciones Exteriores, no prevé, por ejemplo, acuerdos de Cuba con el Fondo Monetario Internacional (FMI), pero subrayó que ésta es una oportunidad "extraordinariamente importante" para que EEUU sea un agente de cambio.

Por su parte, el legislador James McGovern afirmó que más de un centenar de congresistas demócratas y republicanos enviarán este martes una carta a la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, en la que piden una revisión de la política hacia Cuba por considerar que "la pelota está en nuestro tejado".

"Nuestra política ha sido un claro fracaso, y espero que el Congreso presione por un cambio incluso antes de que tengamos a un nuevo presidente en enero de 2009", subrayó McGovern, al señalar que el embargo ha perjudicado a los estados agrícolas de EEUU.

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