Suspira y hasta resopla: el portavoz socialista, José Antonio Alonso, está haciendo cabriolas para que el ‘caso Taguas’ no le salpique ni a él ni a su grupo parlamentario. En tal aprieto le ha colocado una iniciativa de IU-ICV que el Grupo Socialista estudia ponerse en contacto con Joan Herrera para intentar pactar con él una ‘enmienda de sustitución’ en la que, sin hacer mención a David Taguas, otrora director de la Oficina Económica de Presidencia del Gobierno, el Parlamento se comprometa a iniciar un debate sobre el papel de los lobbies en España.
Pero la propuesta no sólo no será aceptada, sino que hasta puede que le cree problemas al PSOE con los que busca ahora de ‘socios’ parlamentarios; es decir, con CiU, coalición acostumbrada al ‘requiebro’ político. De hecho, se cree que los diputados de CiU apoyarán al Gobierno en el ‘caso Taguas’ –del que se reprueba su nombramiento como presidente de SEOPAN, la patronal de la construcción-, pero no a cambio de crear una especie de ‘registro de lobbies’.
El apuro para los socialistas, sin embargo, es máximo: ni Herrera ni Gaspar Llamazares sueltan presa y quieren provocar tres votaciones en el Congreso, a las que puede que sean asistidos por el PP: una primera de reprobación al Gobierno por haber aceptado el paso de Taguas a la patronal de la construcción; una segunda para definir muy claramente cuáles son los conflictos e intereses para los altos, altísimos cargos. Y una tercera para iniciar el debate sobre los lobbies en España.
Para ver la argumentación completa de IU-ICV al respecto pinche aquí.