"Marulanda fue una persona importante para el siglo XX, Cano podría darle un impulso hacia la paz que su antecesor no pudo dar", señaló este lunes a periodistas el senador de izquierda Gustavo Petro.
Cano es un hombre "más obsesionado con la política que con la guerra", señaló Camilo Gómez, consejero de paz del gobierno de Andrés Pastrana (1998-2002) durante un fallido diálogo de tres años con las FARC.
Es de una línea más política, lo que no necesariamente facilita las cosas porque puede ser más doctrinario", advirtió el ex consejero.
Todo un reto
Cano tendrá en sus manos el reto de mantener la unidad de la guerrilla, que en menos de tres meses ha enfrentado además la muerte del número dos del grupo, Raúl Reyes, en una incursión colombiana en Ecuador y de Iván Ríos, el más joven de los siete miembros de la cúpula rebelde, así como deserciones y capturas de mandos medios.
En el comunicado divulgado el domingo en que Timoleón Jiménez -otro de los miembros de la cúpula rebelde- anunció la muerte de Marulanda en marzo por un infarto y su reemplazo por Cano, los rebeldes admiten que enfrentan "la más grande ofensiva reaccionaria contra organización revolucionaria alguna".
Fuerte presencia
Las FARC mantienen, sin embargo, una fuerte presencia en amplias zonas de del sur y este de Colombia, especialmente en regiones cocaleras lo que les permite financiarse del "impuesto" que según ellos cobran a los traficantes.
Además tienen a 39 rehenes, entre ellos la colombo-francesa Ingrid Betancourt y tres estadounidenses, a los que han propuesto canjear por rebeldes presos y en torno a cuya suerte han logrado movilizar a los gobiernos vecinos como Ecuador y Venezuela, y muy especialmente a Francia.
Desde Francia
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, declaró que en Colombia "están pasando cosas" respecto a los rehenes tras la muerte de Marulanda pero consideró que hay que dar muestras de "mucha prudencia".
"Sigo la situación minuto a minuto. Quisiera pedir a cada uno que haga el menor número de declaraciones posibles, hay rehenes y la situación es cambiante", agregó el jefe del Estado francés que se ha empeñado personalmente en la búsqueda de la libertad de Betancourt y los demás rehenes.
Igualmente, la familia de la ex candidata presidencial, hicieron un llamado a Cano, ya que "al tomar la dirección de las FARC tiene el poder de pasar a la historia liberando a Ingrid y a los tres otros rehenes civiles".
También en París, el comité de solidaridad con Ingrid Betancourt (CSIB) consideró que la muerte de Marulanda es un "verdadero sismo para las FARC" y estimó que la "evolución de la situación de Ingrid y de los rehenes está inevitablemente vinculada a la evolución del movimiento de las FARC".
NUEVA ESTRUCTURA
Cano impulsó en los años ochenta la creación del partido Unión Patriótica que las FARC conformaron durante la negociación de paz con el gobierno de Belisario Betancourt (1982-86).
Su trabajo político se vio también reflejado en la aprobación de las FARC de crear el Movimiento Bolivariano y el Partido Comunista Clandestino.
"Si Cano logra consolidar su jefatura con la nueva estructura del Secretariado, podría eventualmente ayudar a conducir a las FARC hacia la salida política", señaló el politólogo Alejo Vargas, de la estatal universidad Nacional y autor de varios estudios sobre el conflicto colombiano.
Análisis
Puente generacional
Luis Eduardo Celis
Directivo de la ONG Corporación Nuevo Arco Iris y ex miembro del ELN
No hay que ver un antes y un después de Marulanda. El sucesor, Cano, representa un relevo muy esperado, porque es un hombre de más formación intelectual y es un puente entre la generación campesina de Marulanda y la generación más joven, urbana, formada en las universidades.
Tiene todo el respaldo de las FARC, así que su liderazgo no es sorpresa para nadie.
Las FARC representan la Colombia de la marginalidad campesina de la coca, y él (Cano) conoce muy bien su movimiento, al que ha dedicado más de la mitad de su vida. Ha compartido con todos los jefes de las FARC, así
que preveo un tránsito muy tranquilo.
Bajo su conducción, no va a haber un cambio significativo. Es una guerrilla reservada, meticulosa, conservadora. Ellos están en un pulso político y militar con el presidente (Álvaro) Uribe y eso no va cambiar.
Las transformaciones podrían venir si cambia el escenario político, por ejemplo si se consigue un acuerdo humanitario. Pero Uribe se ha empecinado en no acordar.