Un billete a Copenhague
viernes 06 de junio de 2008, 17:43h
Actualizado: 10 de junio de 2008, 20:27h
Madrid ha subido otro escalón en el camino para ser sede de los Juegos Olímpicos de 2016. Este miércoles pasamos el último corte del Comité Olímpico Internacional que nos ha convertido en ciudad candidata al mayor acontecimiento deportivo del mundo. Nadie dudaba que llegaríamos a la final y así ha sido, aunque hemos sufrido bastante para llegar hasta aquí.
Y es que no ha pasado tanto tiempo desde la decepción que supuso 2012 para nuestras aspiraciones. Fue una auténtica bofetada a nuestro orgullo olímpico. Pero, aún así, se ha podido salir adelante y conseguir que la candidatura de los madrileños gane un billete directo a la fase final que se celebrará el 2 de octubre de 2009 en Copenhague, Dinamarca.
Tenía que ser así. Contamos con una excelente carta de presentación: la ciudad de Madrid, una de las metrópolis más pujantes del mundo en los últimos años. Además, casi todo lo que rodea este esfuerzo olímpico son ventajas. La población, la Corona, el Gobierno central y la Comunidad de Madrid le han brindado un apoyo masivo. El respaldo de la élite del deporte español es total, y las empresas y los medios de comunicación apuestan por la candidatura.
¿Se puede pedir más? Sí. Ha sido la mejor puntuada en seis de los once apartados que evaluaba el Comité Olímpico Internacional: infraestructuras, instalaciones, legado, apoyo gubernamental, transporte y experiencia deportiva. Sólo ha tenido dos puntos flacos: la seguridad y la capacidad hotelera. Dos cuestiones que nos han costado un primer puesto en la puntuación que realiza el COI. Por eso, no hay que dejarse vencer por el optimismo y hay que seguir trabajando. Siempre desde el convencimiento de que, hasta ahora y guardando un respeto al resto de candidatas, la capital ha mostrado con holgura que es la ciudad más preparada para acoger la antorcha olímpica con todas sus consecuencias.
Pero una cosa es ser la mejor y otra muy distinta demostrarlo. No podemos dejar que se nos llene la boca con nuestro Madrid olímpico y permitir luego que nos adelanten otras sedes peor puntuadas. Queda mucho trabajo por delante para hacer las cosas al nivel óptimo que exige el COI. En los dieciséis meses que quedan tendrá que hacerse visible que el proyecto de ciudad que ha concebido la candidatura y el Ayuntamiento es posible. Y eso significa avanzar en el reequilibrio territorial, en la mejora de la seguridad, en la promoción de la ciudad en el exterior y en el interior, en el legado olímpico y, sobre todo, en cohesionar, aún más, lo que ya poseemos. Un esfuerzo que se puede realizar. Por suerte, esta vez, gracias a la experiencia previa, tenemos los pies más cerca del suelo y el COI sabe quiénes somos, para lo bueno, para lo malo y, sobre todo, para lo mejor: Madrid es una sede deportiva de élite.
Mientras tanto, la candidatura debe incorporar todo lo positivo que encuentre en su camino y jugar bien sus cartas ante el COI. Sobre todo, la de la cultura hispana. Si hacemos bien los deberes, dentro de año y medio debería haber un sobre ganador con el nombre de Madrid escrito en una tarjeta en su interior. Sabemos que podemos conseguirlo y queremos ver este éxito de cerca. Esperemos que así sea.