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Esperando a Europa

Esperando a Europa

miércoles 18 de junio de 2008, 17:29h

Actualmente se perciben síntomas de crisis y de posibles cambios profundos en las relaciones mundiales. Partiendo del epicentro estadounidense, comienza a extenderse por el globo la amenaza de una onda de "estanflación".

En países y sectores pobres, el viejo espectro del hambre ha levantado la cabeza por efecto de la escasez de alimentos y su encarecimiento. El alto precio petrolero se inserta en este engranaje perverso.

En lo político, el debilitamiento relativo de la superpotencia estadounidense es constatado por analistas que ya comienzan a hablar de una incipiente "era postamericana".

Rusia y China se asoman cada día más como candidatos creíbles a la condición de grandes potencias que harán contrapeso efectivo a Estados Unidos en una nueva constelación pluripolar.

En un futuro sistema internacional de balanza de poder entre varios polos, obviamente Europa debería jugar un papel destacado, junto con Estados Unidos, Rusia y China.

La participación de Europa como promotora activa del nuevo orden mundial es esperada por todos, por su enorme significación histórica, cultural, científica, económica y política.

Para la América Latina en particular, la alternativa europea dentro del "triángulo atlántico" es de importancia vital.

Pero Europa atraviesa una etapa de indecisión y de contradicciones internas.

La Unión Europea aún no ha logrado sobreponerse al "shock" de su súbita y colosal ampliación hacia el este. La región entera (Unión Europea más países no miembros) se preocupa por problemas internos: envejecimiento, desocupación laboral, amenazas a la cohesión social, presión inmigratoria.

El referendo realizado recientemente en Irlanda acaba de frenar, de modo inesperado e inquietante, la aprobación del Tratado de Lisboa en Europa. Ante las angustias existentes, crecen los extremismos políticos, de izquierda en algunos casos, pero más frecuentemente de derecha: xenofobia dirigida contra inmigrantes, sobre todo los provenientes de países de Asia, África y América Latina.

Pese a ello, afortunadamente, la mayoría de los europeos se mantiene apegada a valores liberales y humanistas: la más reciente demostración la dio el democrático pueblo suizo al derrotar en forma aplastante una propuesta xenófoba emanada de la derecha populista.

Este, y otros hechos similares, nos permiten esperar que muy pronto Europa recobrará su dinamismo y participará plenamente en la construcción del nuevo equilibrio internacional.

Demetrio Boersner
demboers@gmail.com  

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