Pero la vida sigue y esta semana ha habido dos bodorrios de esos que le gustan a ¡Hola!. El primero es de Carlos Felipe de Orleáns, que se denomina a sí mismo Duque de Anjou, cuando, parece ser, ese título lo ostenta también el hijo de Carmen Martínez-Bordiú, Alfonso de Borbón. Y ya tenemos el lío montado porque dos duques de Anjou no puede haber. Como siempre, los Borbones franceses y los Anjou siempre a la gresca. Polémicas a aparte, la novia se casó feliz y rodeada de gente muy importante, como no podía ser de otra manera ya que es la duquesa de Cadaval, algo así como la versión portuguesa del
ducado de Alba. Tiara de perlas y diamantes de incalculable valor, cuatrocientos invitados y espectacular vestido de novia con una cola más larga que un día sin pan. La nobleza (estoy segura) estará encantada con el enlace.
Otra boda de relumbrón, la del hijo de Alfonso Ussía que se llama Bosco. Qué nombre tan ideal, es todavía más pijo que Borja. La novia, Alejandra de Borbón, la hija de Marisa Yordi de Borbón. No si, Dios los cría y ellos se juntan. Vamos que no veré yo con mis ojitos la boda de un Borbón con una chica como, por poner un ejemplo, la novia de José Tomás, que es cajera en un supermercado. Si es que tenemos un high society muy endogámica y así nunca vamos a progresar los que somos del pueblo llano (qué envidiosa soy). La novia es de esas pijo progres y por eso ha acudido a desposarse vestida con un traje de novia híper mega fashion estilo años veinte. El velo, colocado como si fuera un casco y sujeto con unos enganches con forma de mariposa. Ideal.
Lecturas
Más de lo mismo. Pero con dos cosas nuevas. La luna de miel (anticipada) de los protagonistas de Yo soy Bea, ¡qué hartazgo, por favor! En las playas de Tailandia. Besos, ternura, qué derroche de amor, cuánta locura.
Ah y la luna de miel de Briatore con su flamante espossabella, por las calles de Taormina en la Sicilia. Oh qué bella ciutá. Mamma mía, eso si que es amor a la patria y lo demás son tonterías, pudiendo irse al confín del mundo en jet privado se van a dos horas de su pueblo natal (Napoli). Los
ricos son así de sencillos.
Los Windsor, en Ascot. Lo qué me gustaría a mí estar invitada a esas carreras y llevar un gorro de Philip Tracy. Cuánto glamour (rancio, pero glamour al fin y a la cabo)
Semana
“Soy epidérmicamente de izquierdas”, dice Carla Bruni, pero, añade, “si mi marido se volviera a presentar, yo le votaría”. Jajajajajajajajajajajajajajajajajaja. Esta si que es buena, de hecho es lo más divertido de todas las declaraciones que ha hecho en su vida. A ver, Carla, en primer lugar, ¿qué significa eso de ser epidérmicamente de izquierdas? Es que claro, con esta declaración lo que yo (humildemente me imagino) es que esta muchacha se va a la Buchinger parisina y se exfolia la piel (antes de izquierdas) y con la piel renovada, va y vota la derecha que es el partido al que pertenece su flamante marido, Sarkozy. Aunque bien pensado, también puede ser una cuestión de miembro, no como “miembro” de derechas sino como del “centro”. Ya se sabe, dos que duermen en el mismo colchón, se vuelven de la misma condición, sobre todo si el dinero que paga la Buchinger viene del miembro, o en su defecto del estado que es el
que respalda al miembro en cuestión. En fin, italiana o francesa, lo mismo me da que me da lo mismo. Menos mal que no le ha dado por aprender sevillanas de la mano de Farruquito.
Diez Minutos
Iker Casillas y Eva ex miss España, hacen las paces en la Eurocopa. Pues muy bien Eva, fijo que los goles que paró el otro día tu chico y que nos han hecho pasar a semifinales son producto de la felicidad y relajación que tú les has proporcionado. ¿Se apuestan algo?
He dejado para el final la súper noticia del embarazo de Eva Sannum. Si, si, está ya de siete meses y medio. Y el padre es un publicista con el que sale desde hace un par de añitos. ¡Si es que el amor es tan bonito! La muchacha (ex modelo reconvertida a publicista) se ha comprado una mansión de 410 metros cuadrados que cuesta un millón y medio de euros. Caramba, pues o en Oslo las hipotecas son muy flexibles o Eva Sannnum tiene un sueldazo como publicista. Si es que ya sabía yo que me equivocaba haciéndome periodista