Panamá se encuentra en una cresta de ola económica sin precedentes, que deberá ir creciendo hasta el año 2025, cuando el país habrá ingresado unos 30 mil millones de dólares, que podría ser su catapulta al primer mundo.
Pero comparte con Haití el deshonor de ser el país de Latinoamérica con peor distribución de la riqueza. Los extremadamente pobres viven con menos de un dólar diario, mientras que el 10 por ciento de las familia son dueñas del 60 por ciento de la riqueza. La ONU recomendó que Panamá aplicara la ‘Transferencia Monetaria Condicionada’ que no es otra cosa que repartir la riqueza conocida como excedentes, para que aquellos que viven en total carestía no se mueran de hambre.
Pero los políticos de oposición se retuercen de tripas –sus tripas llenas- porque el gobierno regala 50 dólares mensuales a más de 50 mil familias, para que coman unos 300 mil panameños que no podrían poner ni el desayuno en sus mesas. La medida gubernamental ha sido calificada de ‘politiquera’, mientras en las familias pobres los ojos infantiles giran de alegría al ver sobre su mesa las tres comidas diarias. El dinero repartido proviene de los excedentes del Canal, estimados en 300 millones de dólares. “si no les damos es malo, si les damos también” comentaba un acompañante de Balbina Herrera, en la gira por los caseríos de Coclé, donde una cholada multitudinaria la acompañó subiendo y bajando lomas.
Y el programa por supuesto, es uno de los que recibirá -según Balbina Herrera- el apoyo de su gestión presidencial de salir electa presidenta. Herrera recordó que en su casa pobre no faltó la comida, pero que en la de sus vecinos sí. Herrera dijo que el apoyo a las familias pobres es de doble vía, porque tanto gobierno como beneficiados establecen un compromiso que no termina en la recepción del dinero, sino que persigue la salida total de la pobreza.