Un mundo sin accidentes laborales
martes 21 de octubre de 2008, 14:42h
Actualizado: 28 de octubre de 2008, 13:57h
(Intervención en la inauguración del 2º Congreso de Prevención de Riesgos Laborales)
Ya nadie duda que estamos en crisis. Una crisis que se origina en el sistema financiero estadounidense que ha golpeado a todo el planeta. Una crisis sin precedentes porque nunca como hasta ahora la libre circulación de capitales había permitido la dispersión de activos tóxicos por el conjunto del planeta.
Una crisis de modelo económico y productivo. Una crisis también de modelo político. Un mundo globalizado en lo económico no puede carecer de instrumentos políticos mundiales que gobiernen la globalización, estableciendo controles, límites, reglas, derechos globales de ciudadanía.
Una crisis de los sistema democráticos originarios de las polis griegas, con rígidos límites nacionales e incapaces de trasladar a escala planetaria la máxima formulada por Abraham Lincoln, que concibe la democracia como el gobierno del pueblo, para el pueblo, por el pueblo. Democracias arrinconadas por una globalización económica que limita la capacidad de maniobra en las fronteras nacionales. Acosadas por fundamentalismo ideológicos y religiosos, internos y externos.
Acomplejados frente a los triunfos económicos de países que compiten en el mercado global exitosamente con un leve barniz democrático o directamente ajenos a cualquier principio democrático.
Superaremos esta crisis, pero el mundo ya no será igual, aunque no está escrito cómo será. Eso lo tendremos que escribir nosotros, los ciudadanos de este planeta. Nos encontramos en las inmediaciones de la conmemoración del 30 aniversario de la Constitución, el 6 de diciembre, y del 60 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el próximo 10 de diciembre.
Un buen momento para ratificar el compromiso con los valores democráticos, con la extensión y profundización de la democracia, con la recuperación de los derechos humanos y constitucionales frente a la barbarie económica y social, que ha conducido a que 2,2 millones de trabajadores mueran cada año en un accidente laboral, más de 150 en Madrid. Que la mitad de la humanidad viva con menos de dos dólares al día.
Reforzar la democracia significa fortalecer las instituciones democráticas. Las instituciones que vertebran el estado social de derecho. El artículo 6 de la Constitución define a los partidos como la expresión del pluralismo político, forman y manifiestan la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política.
El artículo 7 define que sindicatos y organizaciones empresariales contribuyen a la defensa y promoción de los intereses económicos y sociales. El artículo 9 mandata a los poderes públicos a promover las condiciones para que la libertad y la igualdad sean reales y efectivas y a remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud, facilitando la partición política, económica, cultural y social
El gobierno del pueblo, desde esta perspectiva constitucional, no consiste, por lo tanto, en la capacidad de contribuir a conformar mayorías de gobierno y minorías de oposición cada cuatro, años sino en un diálogo permanente entre gobiernos, oposición, empresarios, sindicatos y sociedad civil.
Un diálogo permanente para definir y priorizar políticas públicas que permitan el efectivo ejercicio de los derechos constitucionales, sin los cuales no somos ciudadanos sino súbditos. Nos somos personas libres, sino masa. Quien debilita en cualquier ámbito gobiernos legítimos, quien desprecia a la oposición, quien denigra a las organizaciones empresariales o sindicales, quien debilita la sociedad civil, quien obvia la participación de la sociedad en la política, quien debilita las instituciones que permiten el diálogo social, el diálogo entre política y sociedad, debilitan la democracia y ponen chinas en el camino de construcción de un mundo más libre, más justo, más democrático.
Asistimos a mucho más que un congreso sobre un problema como la salud laboral. Asistimos a un encuentro de la política y la sociedad para hablar, dialogar, debatir y proponer sobre temas como el cumplimiento del artículo 40,2 de la Constitución, que mandata a los poderes públicos velar por la seguridad y salud de los trabajadores.
El 2º Congreso de Prevención de Riesgos Laborales se celebra poco después del 7 de octubre, Jornada Mundial por el Trabajo Decente convocada por la Confederación Sindical Internacional, con el apoyo de todos los grupos políticos y por la inmensa mayoría de las organizaciones sociales madrileñas.
Para CCOO y UGT, que representamos a más del 80 por ciento de los trabajadores madrileños, este congreso es uno de los frutos del dialogo social que se ha concretado en el Plan director de Prevención de Riesgos Laborales. Por eso quiero aprovechar esta inauguración para que cuantos hoy aquí estamos reunidos concitemos y acordemos una alianza, en nuestro ámbito, desde nuestras competencias y tareas. Una alianza democrática que apuesta por un diálogo permanente aunque a veces sea a tumba abierta o a cara de perro. Conscientes de que de nuestro esfuerzo y trabajo, unidos al de millones de ciudadanos del mundo, permitirán salir de la crisis para afrontar un mundo de trabajo decente, de derechos laborales y sociales, cuyo referente se encuentre en los derechos humanos. Que dé cumplimiento a los "objetivos del milenio". Que haga que nos sintamos parte de una misma patria común porque nos sentimos libres e iguales, protegidos por los mismos derechos.
De nuestro buen trabajo dependerá el éxito de nuestra lucha por una vida digna, un trabajo decente y seguro, sin accidentes laborales.
Francisco Javier López Martín
Secretario General de CCOO de Madrid