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La horterada de Halloween

lunes 03 de noviembre de 2008, 18:10h
Actualizado: 10 de noviembre de 2008, 10:08h
Pasó Halloween, que es esa fiesta que procedente de Estados Unidos ha invadido Europa y especialmente España, que es el país donde más se repudia la cultura yanki, pero luego se asumen y se desarrollan sus modas, aunque sean tan estúpidas como esa del Halloween, cada vez más arraigada y celebrada por los niños en el cole, las madres en las tiendas de disfraces, los jóvenes para la noche del botellón de difuntos y los menos jóvenes para hacer el ganso con caretas horribles, fieros aullidos y salsa de tomate en abundancia, como una especie de tomatina otoñal. Si hasta don Juan y doña Inés han dejado de representar El Tenorio por los escenarios de España y se fueron de marcha la noche de Halloween, cada uno por su lado: él, a conquistar hembras de ojeras postizas, labios amoratados y apostemas verdes; ella, doña Inés, a buscar apartadas orillas donde si la luna no brilla, sí lo hacen las lentejuelas, el refulgir de los ojos brillantes por el efecto de una bebida sobre otra, para vencer timideces conventuales y entregarse al rapto de Baco.

Los colegios tienen una fecha más al año para distraer a los chavales durante los días previos, invitándoles a sumarse a la fiesta; las madres un gasto más en su presupuesto para comprar el disfraz del niño y otros elementos de la liturgia hallowaiana; las tiendas, una posibilidad de remontar sobre el oleaje de la crisis a través de la venta de todos estos productos, y la juventud, lo dicho, una manera de procurarse otra noche de botellón en una especie de aquelarre fantasmagórico, donde la sangre se convierte en alcohol y corre por las venas abrasando los sentidos. Porque en la noche de los muertos vivientes muchos se espolvorean la cara para palidecer el rostro, y otros amanecen con el rostro de pálido natural como consecuencia de los efectos del aquelarre etílico de una noche en la que se aprovecha una moda yanki para disfrazarse, gastar y beber.

Y habría que preguntar a los cada vez más numerosos seguidores de esta moda, si saben qué es, qué representa y porqué se celebra la noche de Halloween, o si para la mayoría es, simplemente, un argumento para dar la vuelta a las tradiciones de la noche de difuntos.
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