Ha llegado el cambio. Es la idea más repetida en la prensa de todo el mundo.
Sólo al escuchar el nombre de
Barack Obama, estalla la sensación de que llega una gran revolución a la política de EEUU y al orden internacional. Pero por mucho que sea cierto que el presidente electo de los norteamericanos deparará una nueva etapa, algunas viejas cosas nunca cambiarán en el país de los
cowboys.
Pena de muerte
Por ejemplo, en algo que interesa sobre todo a Occidente como es la
pena de muerte, Obama se ha mostrado muy crítico con su aplicación. Pero ni la intentará erradicar -su aplicación depende de las leyes de cada estado- ni condena todas. Se ha mostrado enérgicamente de acuerdo con su uso en casos radicales como el de los violadores de niños. Quizás con un toque de demagogia en un tema tan delicado en la sociedad de EEUU.
Las 'guerras' de EEUU
Y en cuanto a las intervenciones militares en el extranjero, se espera que acaben las 'guerras preventivas' que Bush ha hecho famosas desde el ataque terrorista del 11-S. También ha dicho en varias ocasiones que irá acabando progresivamente con la presencia militar en Irak. La gran sangría de apoyo popular para
Bush.
Pero en EEUU no se puede andar con piel de cordero y Obama no ha tenido reparos en elevar el tono a la hora de valorar la amenaza de la Irán de
Ahmadinejad y así defender a Israel, gran aliado estratégico. No todo cambiará, pero sí a grandes rasgos.