Nada, que se ha empeñado en escalar posiciones en nuestra lista de impresentables e incluso no descarta llegar al número uno. Silvio Berlusconi, digo/escribo. Al menos su última hazaña ha sido sólo dialéctica. Eso sí, con esa 'gracia' tan especial que le caracteriza. Porque el presidente italiano se ha salido de la inmensa red de piropos que ha cubierto a Barack Obama, tras su elección, señalando que "es guapo, alto y está un poco bronceado".
Vamos, el clásico chistecito sobre los negros, más propio del humor de brocha gorda de Arévalo y Los Morancos y similares personajes que se las dan de humoristas profesionales. En fin que día tras día, Berlusconi da motivos impresentables, y que también cada día nos parece más mentira que un pueblo culto y refinado como el italiano le haya elegido tantas veces.