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El exfoliante

jueves 13 de noviembre de 2008, 15:33h
Actualizado: 18 de noviembre de 2008, 11:07h

Leo en el Boletín Oficial de Ayuntamiento de Madrid que la Empresa Municipal de Transportes de Madrid se va a gastar 26.000 euros en comprar 7.000 litros de crema para limpieza de manos con exfoliante para el próximo año.

Se trata de uno de esos gastos que realizan las administraciones públicas que, aunque parezca que no, son los que agrandan en realidad las deudas cuando llega el momento de pagar las facturas. En este caso, el litro de jabón cuesta casi cuatro euros. Comprado a granel, el material debe ser de calidad porque no sale nada barato. Desde la empresa explican que se trata de la crema que utilizan los 1.200 mecánicos de las cinco cocheras de la empresa para su higiene. Es decir, a casi seis litros por cabeza. Y aunque se presupone la pulcritud de los trabajadores, tanto jabón da qué pensar. Desde luego, la EMT apuesta porque sus mecánicos tengan unas manos sanas, limpias y, sobre todo, suaves. Pero aún así, 7.000 litros dan para un orgía de la higiene manual.

Y esa inversión se da cuando, según el proyecto de Presupuestos municipal para 2009, la EMT se endeudará en 74,4 millones de euros. Pero, como digo, es un gasto que se pierde como una gota en el mar de las cuentas madrileñas. Otro ejemplo. El Ayuntamiento se gasta sus dineros en patrocinar partidos del equipo de baloncesto de la Universidad de Georgetown (Estados Unidos) como forma de promoción turística de la ciudad, mientras trata de implantar en su tierra (con la oposición casi habitual del Gobierno regional) una Ordenanza Reguladora de Publicidad que se quiere llevar por delante a los hombres-anuncio alegando que su trabajo vulnera su dignidad.

Mientras esto ocurre, los tres partidos que representan a los ciudadanos se afanan estos días por cuadrar, enmendar y remendar el austero presupuesto municipal que se debatirá en Pleno en el mes de diciembre. En los pasillos del Consistorio se comenta que el PP utilizará su mayoría absoluta para obviar las propuestas de PSOE e IU. Menos gastos, menos inversiones, menos equipamientos y más impuestos, son las cuentas del Delegado de Hacienda del Ayuntamiento, Juan Bravo, para remontar la crisis. Un plan de ruta que no permite muchas concesiones a los rivales. Por eso, debe ser un alivio para el edil la abstención del presupuesto que realizarán los socialistas. 

El portavoz del PSOE, David Lucas, va a tener que mojar su pólvora esta vez por 'imperativo zapatérico' y arrimar el hombro al de los populares si quiere que Mariano Rajoy haga lo propio con las cuentas de Pedro Solbes. Izquierda Unida sí se moja y rechaza las cuentas. El equipo de Ángel Pérez, más guerrero que habitualmente por la baja del PSOE, propone un 'cerrojazo en tiempos de crisis': aumentar las tasas para los más ricos, y crear otras para los bancos y las constructoras. De esta manera, pretenden recibir hasta 140 millones más de los previstos por el PP. Entretanto, cabe aplaudir el pacto municipal por el empleo suscrito con sindicatos y empresarios. El tiempo dirá si no es un brindis al sol, ya que no tiene dotación presupuestaria.

La cuenta de la Comunidad de Madrid se desarrolla de forma paralela. El consejero de Hacienda, Antonio Beteta, explica que se congela prácticamente la inversión, se aumenta la deuda y se recaudarán 990 millones menos por el descenso de las cifras en los impuestos regionales. Tanta austeridad como en la capital y con la misma respuesta de la oposición. Tomás Gómez y Maru Menéndez critican que Aguirre ha sido "cigarra en épocas de bonanza" y ahora que vienen mal dadas no puede invertir en servicios públicos y empleo. Sin embargo, se enfundan las críticas porque lo manda Moncloa. Inés Sabanés, con un ojo puesto en la Asamblea Federal de IU, asegura que las cuentas regionales van para atrás como los cangrejos, que aumentan la presión fiscal sobre las rentas bajas y que hay menos ayudas sociales.

Reitero lo que dije en otro artículo. Hemos abierto sólo las puertas de la crisis sin que sepamos de quién es la culpa, si de una administración o de todas. El Gobierno culpa a la situación internacional; la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento a Zapatero; la oposición, al PP; y los sindicatos, a Estados Unidos. Lo realista es pensar que todas tienen su responsabilidad proporcional y circunstancial. Pero al poner las cuentas sobre la mesa, lo que se refleja es que los que pagan son los ciudadanos, y los que más ayudas reciben son los que, en teoría, menos las necesitan (bancos, empresas constructoras, etcétera). Por eso, los políticos tienen por delante en los próximos meses una tarea muy difícil y de gran responsabilidad institucional para dejar las economías en perfecto estado de revista y sacarnos del atolladero. Sanear las cuentas y dejarlas limpias como una patena para afrontar la que se nos viene encima, requiere mucho trabajo, mucho consenso y mucho jabón. Eso sí, con exfoliante, no vaya a ser que se dañen las manos.

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