El presidente del PP, Mariano Rajoy, descartó al alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, de las listas del PP al Congreso en favor del ex-presidente de Endesa, Manuel Pizarro.
"No te lo tomes así, Alberto. Si gana Mariano, puedes ser vicepresidente si te lo pide. Y si pierde, tú y yo estamos en igualdad de condiciones, como todos" (para aspirar a la sucesión). En esas palabras se resumió el 'golpe de gracia' que intentó dar Esperanza Aguirre a Alberto Ruiz-Gallardón el 17 de enero. Ambos se habían reunido con el presidente del PP, Mariano Rajoy, para decidir si el alcalde de Madrid acompañaba al dirigente gallego en las listas como diputado. Semanas antes, el primer edil había hecho campaña pública para conseguirlo y los rumores le perfilaban como el posible número 2 de Rajoy.
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Sin embargo, Ruiz-Gallardón no contaba con la jugada de Aguirre: "si Gallardón va en la listas, yo también quiero ir", lo que implicaba su dimisión inmediata por incompatibilidad entre su cargo y el de diputada. El alcalde se lo tomó como una encerrona. Finalmente, Rajoy decidió que cada uno se quedara en su puesto. El primer edil lanzó un órdago a Rajoy, en respuesta al de Aguirre: "Después del 9-M dejaré la política. No quiero hacer daño al partido, pero no puedo seguir así. Sólo te prometo una cosa. Para evitar hacer daño a tu campaña, no haré pública mi decisión hasta después de las elecciones".
Apuesta económica
En ese momento, una estrella cayó y otra ascendió, con distintos resultados. El siguiente paso fue que Mariano Rajoy anunció como número dos de las listas de Madrid para el Congreso al ex-presidente de Endesa, Manuel Pizarro. El empresario es cercano al sector más liberal del partido, encabezado por la presidenta regional. El anuncio se tomó desde la opinión pública como la apuesta por un 'pata negra' económico que contrarrestase la efectividad de Pedro Solbes e hiciese olvidar a otras lumbreras económicas del PP cercanas a Aznar, como el ex-presidente del FMI, Rodrigo Rato.
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Alberto Ruiz-Gallardón, por su parte, anunció que entraba en un proceso de reflexión desde ese momento para anunciar tras las elecciones generales si abandonaba la política. Pidió el apoyo para el PP y anunció que apoyaría al partido en los actos de Madrid y de final de campaña. Detrás de él iba el vicealcalde, Manuel Cobo. Sus concejales le pidieron que aguantase, al menos, cuatro años. Desde la oposición y desde los sectores menos conservadores del PP, se consideró un error la exclusión de las listas del alcalde. Las encuestas machacaron la decisión de Rajoy y en internet se comenzaron campañas en apoyo del regidor. El jefe del Gobierno municipal de Madrid comenzó así un largo silencio que fue remitiendo con el paso de las semanas. Primero tuvo ausencias sonadas, como la de la conmemoración de los 25 años de la Comunidad de Madrid, o una de las reuniones clave de la Ejecutiva del PP.
Tensión
Los encuentros con Aguirre en relación con la política local eran imposibles o la tensión podía cortarse con un cuchillo, como en la celebración del Bicentenario del 2 de mayo. Posteriormente, el hielo fue derritiéndose y el alcalde participó en varios mítines, incluidos algunos con Pizarro, aunque sin celebraciones ni alegrías. Finalmente, supeditó su permanencia en el Consistorio a la aprobación de proyectos como la remodelación del Eje Prado-Recoletos, Madrid Río o Madrid 2016.
Pizarro comenzó muy fuerte, jaleado por los populares en etapa de elecciones como una de las grandes bazas del proyecto político de Rajoy. Propuso leyes para abaratar el suelo y la conversión de fincas rústicas en urbanizables para poner más suelo en el mercado. Atacó con fuerza las políticas económicas del Gobierno socialista, avanzando que se iba a acabar con el superávit, que iba a aumentar de forma escandalosa el paro y que las entidades locales deberían cobrar tasas de aguas, basuras y servicios en vez de meter el 'mordisco' a las actividades urbanísticas. Pero su efecto remitió de manera considerable después del 'cara a cara' televisivo que mantuvo con el Ministro de Economía, Pedro Solbes.
'Gallardonistas'
Después de las elecciones generales y la derrota de Mariano Rajoy, Pizarro se negó a ser uno de los rostros principales del PP en el Congreso y quedó como diputado raso. Mientras, Aguirre trató de colocarse como la alternativa para el PP, pero se echó atrás. Así, en junio se celebró el Congreso Nacional del PP para elegir nuevo líder y los 'aguirristas' salieron perjudicados en favor de los 'gallardonistas'. El alcalde regresó al comité ejecutivo tras meses de ausencia e incluyó con él al vicealcalde, Manuel Cobo, y a la delegada de Medio Ambiente de Madrid, Ana Botella. Pizarro, mientras tanto, desapareció de los primeros puestos. Se convirtió entonces en el más firme defensor del que antes le había excluido de los primeros puestos del partido.
Cuando la estrella de Pizarro estaba a punto de apagarse, Esperanza Aguirre trató de acogerle bajo sus alas. En la remodelación del Gobierno regional, se rumoreó que le había propuesto un cargo como consejero, que el empresario habría rechazado quedándose como diputado. Volvió a intentar ayudarle proponiéndole como miembro del Comité de Dirección del partido regional y barajando su nombre como posible sucesor de Miguel Blesa como presidente de Caja Madrid, en la operación que realizó la presidenta regional para remodelar la Ley de Cajas de Ahorros con la que pretendía tomar más poder en la entidad.