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Cambio Climático: una cumbre dilatoria

Cambio Climático: una cumbre dilatoria

domingo 14 de diciembre de 2008, 15:43h
Actualizado: 16 de diciembre de 2008, 02:20h
La Cumbre del Clima de Poznan (Polonia) terminó con acuerdos mínimos, con la demostración de que las negociaciones para lograr superar el Protocolo de Kioto no será fácil, y que los que tienen los medios para hacer frente al problema siguen desoyendo las advertencias de la comunidad científica.

Al final los más de 190 países que participaron en la cumbre tuvieron que apurar las negociaciones para alcanzar un documento de consenso que, aunque no supone grandes avances, sí fija el rumbo para aprobar a finales del próximo año en Copenhague el tratado mundial que sucederá al Protocolo de Kioto para combatir el cambio climático. En esencia se acordó, seguir negociando.

Pero lo que parece poco no lo es, ya que hay plazos. Antes de Copenhague, la comunidad internacional deberá celebrar tres reuniones para presentar en la ciudad danesa en diciembre un borrador del documento a aprobar. El primer encuentro será el próximo marzo en Bonn, donde se intentará negociar un documento de negociación.

Algunos señalan que la conferencia de Poznan fue de transición, pero necesaria. Y, aun así, sí ha aportado avances y promesas que invitan al optimismo. Primero, porque los países en desarrollo como China, India, Brasil o México se han comprometido, por primera vez, a limitar sus emisiones, en este caso entre un 15% y un 30% respecto a los valores actuales. Segundo, porque el representante oficioso del presidente electo de Estados Unidos, Barak Obama, en la cumbre, John Kerry, prometió que su país empezará a "liderar el combate contra el cambio climático", lo que reclamaban los países pobres.

Pero quizás uno de los avances concretos más relevantes haya sido el desbloqueo y activación del Fondo de Adaptación que permitirá a los países pobres realizar inversiones para adaptarse a las consecuencias, ya reales, del cambio climático. La inversión se destinará a planes de reforestación, reconversión de cultivos, construcción de diques, control de plagas, habilitación de hospitales en zonas de riesgo, construcción de diques, playas artificiales o centros de alerta meteorológica.

De esta manera los países en desarrollo podrán presentar proyectos a partir del próximo año y, lo que es más importante, gestionar directamente el dinero, puesto que este instrumento, establecido ya en el Protocolo de Kioto, designaba al Banco Mundial como órgano de control. "Los países pobres queremos demostrar que, por ser pobres, no somos corruptos y que podemos gestionar nuestros fondos", había dicho en la cumbre el presidente de Guayana. Pero si esta es la cara de la moneda, la cruz es la inversión. El fondo estará dotado, en principio, con una media de 220 millones de euros, cantidad insuficiente frente a los 5.000 que Oxfam había calculado.

El programa se financiará a través del llamado mecanismo de Desarrollo Limpio. O lo que es lo mismo, a través de la reducción de emisiones a cambio de inversiones limpias. Un ejemplo, una empresa occidental que necesite más cuota de emisiones podrá conseguirla financiando un parque eólico en un país en desarrollo.

De la cumbre de Poznan también salió un acuerdo sobre transferencia estratégica de tecnología para mitigar los efectos del cambio climático. Este programa está enfocado a buscar alternativas tecnológicas y menos contaminantes al carbón y el petróleo.

Pero nadie pareció salir contento tras las dos semanas de sesiones, ya que como señaló el director de la Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático (CMNUCC), Yvo de Boer, “la reunión de Poznan nos ha dejado con un sabor amargo en la boca”, dijo.  Aún así, de Boer subrayó que la aprobación del paquete de medidas contra el cambio climático decidida por la Unión Europea constituyó una señal positiva.

Manda un mensaje claro, que se reflejará en Copenhague, o sea que los obstáculos más difíciles pueden ser superados y resueltos”. Por lo tanto, según cree, constituye un signo de valentía de parte de los países desarrollados que todos esperaban en Poznan. “El ambicioso objetivo de reducir las emisiones contaminantes antes del  2020 apunta hacia la posibilidad de una recuperación económica ecológicamente sostenible”, indicó.

Pero Kim Carstensen, del Fondo Mundial para la Naturaleza, no lo ve tan así, ya que criticó especialmente la conducta de Canadá, Japón, Australia y Rusia. "No han contribuido con nada, no han aportado nuevos fondos, ni propuestas sobre tecnología, ni objetivos para reducir sus propias emisiones", afirmó.

Para algunos la nueva cumbre sólo sirvió para exponer la profunda división entre las naciones. “La realidad del calentamiento global son las familias que pierden sus viviendas, las comunidades que se quedan sin agua, los agricultores que pierden su bienestar y los niños que siguen huérfanos después de un huracán”, señaló la delegada de Costa Rica, Christiana Figueres.
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