Así que los 8.000 millones de euros destinados por el 'plan
Zapatero' para generar empleo desde los ayuntamientos se nos van a ir en monopatines y pádel para todos, según se va sabiendo. Compelidos a presentar proyectos de manera urgente para recibir la pasta, los ayuntamientos han presentados planes precipitados que, es de temer, en buena parte de los casos van a generar un
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empleo muy coyuntural para fines perfectamente prescindibles: más polideportivos, más centros culturales que nada cultural albergan, mucha pista de padel, de monopatín, frontones por doquier...
Preguntas que se me ocurren: ¿Es éste el remedio para la crisis? ¿Quién selecciona cuáles serán las inversiones realmente productivas y cuáles los pretextos que nos llevarán a una nueva inflación de rotondas bellamente adornadas con los motivos más horteras? Claro que, en lo que se refiere a las deficiencias de los controladores y en otro orden de cosas ¿quién apremia a ciertas entidades bancarias para que, con el dinero recibido, abran de una vez la espita de los créditos a las pequeñas y medianas empresas? Ítem más: ¿no sería preferible que ciertas corporaciones municipales aflojasen la bolsa y pagasen algunas deudas a empresarios agobiados por la falta de liquidez debida a la morosidad de no pocas administraciones públicas, que pueden tardar hasta dos años -o más- a la hora de pagar?
Espero de los encargados de resolver estas cuestiones una pronta y convincente respuesta a mis dudas, gracia que confío alcanzar de sus señorías, cuya vida guarde Dios muchos años, como se decía hasta hace no mucho, cuando los gobernantes eran tan inalcanzables como ahora.