Es evidente que Ecuador no puede influir frente a las condiciones internacionales de la crisis por lo que el gran reto se encuentra internamente en como poder compensar la caída de ingresos y poder eliminar o aminorar los efectos en el empleo y el nivel de vida de la población.
Enfrentar la falta de dinamismo en el modelo de crecimiento ecuatoriano y al mismo tiempo las muy adversas condiciones de la crisis internacional, demanda medidas urgentes y profundas que produzcan dos condiciones básicas; inversión y empleo.
La restricción presupuestaria del año próximo, hace prácticamente imposible que el Estado pueda generar los niveles de inversión necesarios para el país, por lo que es necesario modificar la concepción actual de desarrollo y buscar un cambio estructural que genere las condiciones de crecimiento necesarias.
Se debe impulsar la asociación con las empresas tanto nacionales como extranjeras para invertir agresivamente en sectores con alta potencialidad como el petrolero, minero, comunicaciones, energía eléctrica, seguridad social entre otros.
Resulta indispensable brindar reglas claras y acuerdos de apertura para la inversión, fortalecer la institucionalidad del país junto a la independencia de poderes del Estado y modificar la forma de administración del Estado de los sectores con mayor potencialidad para permitir la ejecución de fuertes programas de inversión.
La inversión genera inmediatamente empleo y consumo aunque sus resultados en producción sean a futuro. Hay que generar ese empleo y atraer esos recursos del ahorro interno y externo, por supuesto bajo el control y la asociación del Estado de tal manera que precautele que sean siempre en beneficio de la gran mayoría de los ecuatorianos.
Es hora de un gran acuerdo nacional en busca de un cambio real de estructuras, que nos permitan crecer ahora y a largo plazo.