"Lo que no es de recibo es el espectáculo que se está dando", señala un miembro independiente del Consejo de Administración, representante de los impositores. En todos los ámbitos, tanto políticos como económicos o sindicales, se ve con sorpresa no exenta de cierta indignación, la existencia de dos organismos paralelos con sus propios presidentes enfrentados, que deben encargarse de velar por la limpieza de un proceso electoral que, en el otoño de este año, debe desembocar en la designación de un nuevo presidente.
Tampoco se entiende que se haya llevado al terreno de una institución tan importante como es Caja Madrid para la economía madrileña diferencias de tipo político, incluso personales, por ambos lados, no sólo por parte del PP, con gallardonistas y aguirristas enfrentados, y los viejos enemigos del Partido Socialista de Madrid, tránsfugas incluidos. Lo que sí parece claro es que Caja Madrid debe someterse a los dictados de la nueva Ley de Cajas y en eso los aguirristas tienen razón, aunque el debate sobre si aplicarla durante el proceso electoral de la Caja en curso o en el siguiente sigue abierto.
Los expertos creen que la única salida posible, de seguir así las cosas, es la judicialización del conflicto. Es decir, que acabe el tema en los tribunales y que sea un juez el que se pronuncie. El problema en este sentido es que un proceso judicial puede prolongarse demasiado y el tiempo corre en contra de la entidad en un momento como el actual en el que la crisis financiera es evidente y no acaba de encontrarse el final del túnel. La prolongación del conflicto puede acabar con una sangría de depósitos y una descalificación de la estrategia industrial del Grupo.
Es por eso que la única solución que ven en el Banco de España, de persistir la situación, no es la intervención, pero sí la disolución del Consejo de Administración y el nombramiento de una comisión gestora hasta que concluya el proceso electoral. En caso extremo, Miguel Ángel Fernández Ordóñez estaría dispuesto a tomar una decisión tan drástica, según señalan fuentes del Instituto Emisor.
De la Vega culpa a Rajoy
La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, criticó este martes al presidente del PP, Mariano Rajoy, por no haber logrado "poner orden" en el conflicto que se vive en el seno de Caja Madrid. En declaraciones a RNE, De la Vega ha señalado que le parece "absolutamente insólito" que el PP pretenda convertir una pelea política en un conflicto de Estado.
Según la vicepresidenta, las tensiones que se viven estos días en Caja Madrid reflejan la incapacidad del PP para poner orden dentro de la caja y, también, dentro del propio partido. También ha recordado que las cajas están sometidas al control "necesario" y acusó a Mariano Rajoy de tratar de solventar un conflicto interno mediante la modificación de una ley, opción esta que el PP de Madrid rechaza.