El Presidente del Gobierno español,
J. L. Rodríguez Zapatero acaba de intervenir el 12 de febrero de 2009, a invitación de la Asociación de Periodistas Europeos para presentar los objetivos de la Presidencia española de la Unión Europea, que se producirá a partir del 1 de enero de 2010. Es la cuarta vez que España presidirá el Consejo de la Unión. La primero fue en enero-junio de 1989, la segunda en las mismas fechas de 1995, y la tercera también en el primer semestre de 2002. Del contenido de su intervención ya teníamos noticias, por cuanto el 16 de enero pasado se constituyó el Comité Organizador bajo la Presidencia de
María Teresa Fernández de la Vega, designada a tal efecto por el Real Decreto constitutivo de este Comité, y los grandes ejes de la Presidencia española se habían presentado en el Consejo de Ministros del pasado 23 de enero, en el que se anunciaron como cuestiones a tratar la Estrategia de Lisboa, la Agenda Social, las cuestiones financieras, la energía, el cambio climático, el uso sostenible de los recursos naturales, el Espacio de Libertad Seguridad y Justicia, las próximas ampliaciones, concretamente la adhesión de Croacia y el impulso para la adhesión de Turquía de la que el Presidente del Gobierno es totalmente decidido partidario, y la Política Europea de Vecindad, Mediterráneo y Este.
Inteligentemente la Presidencia española se prepara en troika tal como se dispone en el Tratado de Lisboa del que se espera entre en vigor, con anterioridad al 1 de enero de 2001, y por tanto corresponderá a la Presidencia española la puesta en marcha de las reformas institucionales contenidas en el nuevo Tratado. De este modo los expertos ya sabíamos los principales temas de la intervención del Presidente, que continuaba en unas horas a la presentación que en Bruselas había hecho el Secretario de Estado español,
Diego López Garrido junto con los otros dos países Bélgica y Hungría, es decir una Presidencia conjunta a 18 meses, pero faltaba conocer el énfasis del discurso y las posibles novedades. Mi impresión es que al Presidente español le gustan los temas europeos quizá contagiado por el gusto y el prestigio adquirido por el expresidente
Felipe González, a quien se reconocen meritos y cualidades importantes en el entendimiento de los problemas de la Unión Europea. No por casualidad F. González ha sido elegido Presidente de una Comisión de expertos que en julio de 2010 presentará un informe sobre el futuro de Europa. Con aplomo y convicción Rodríguez Zapatero manifestó que se presentaba investido de un europeismo militante,
“no podría ser otra la aptitud de un país europeísta como España”, manifestando que Europa es una potencia imprescindible en este impreciso trance constituyente en el que se encuentra el mundo y que España ejercerá una Presidencia exigente y comprometida, y sabrá estar a la altura de esa exigencia histórica.
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He leído lo que se ha dicho del discurso pero prefiero dar una opinión muy personal de lo que escuché y especialmente de las tres cosas que en alguna medida son novedad en el discurso de la presentación de nuestra futura Presidencia europea. Las dos primeras cuestiones son lo que el Presidente llama
“dos ideas motrices transversales”, que ya es forma de llamar a las cosas, pero que se explica muy sencillamente. La innovación, y no solo la innovación tecnológica sino económica, institucional y política. Europa no puede quedar como un gran museo, sin peso en el mundo, lo contrario a eso es precisamente la innovación. En una palabra la innovación no es sino una estrategia encaminada a ganar competitividad, creando en el entorno una cultura que estimule generación de conocimiento. La segunda idea es la de la igualdad, este es un mensaje utópico y desde siempre revolucionario que el Presidente suele usar y matizar, igualdad de oportunidades, solidaridad, igualdad de género. La tercera idea a mi juicio es la más sugerente y en alguna medida la más moderna, y es la de la sostenibilidad ó si se quiere el desarrollo sostenible. Este si que es un discurso importante que se encuentra en la famosa Declaración de Río y en el Protocolo de Kioto y que afecta al mundo económico, al desarrollo, al bienestar social y a la capacidad del medio ambiente para absorber los efectos de la actividad humana. Es el desarrollo verde, es la sostenibilidad ambiental, es la sostenibilidad económica y cultural, es el cuidado por nuestros recursos naturales limitados, a escala local y a escala planetaria.
Lo difícil va a ser como llegamos al 1 de enero de 2010, el Presidente que estuvo muy afectuoso con nosotros le dijo a un
Ramón Tamames preocupado, el prestigio europeísta y economista de Tamames es indudable, que podíamos haber tocado fondo porque sabe mejor que nadie cual es la situación que vivimos en septiembre u octubre del pasado año, pero hay un cierto optimismo antropológico en sus palabras y mucho nos tememos que de tocar fondo nada, que la enorme crisis hará cada vez más difícil la gestión política española y europea durante mucho más tiempo del previsto. En todo caso fuera de Europa la situación es mucho peor y con razón el Presidente nos dice que hay muchos países a la cola para entrar en el euro, porque al menos el euro ha impedido que la economía de varios Estados hubiera ido directamente a la quiebra y por ello manifestaba que del liderazgo de Europa en este tiempo de crisis dependerá en gran medida cuando y como la superaremos los países miembros.