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OPINIÓN//Victor GIJÓN

Nos quieren 'robar' las elecciones de mayo

Nos quieren 'robar' las elecciones de mayo

jueves 22 de marzo de 2007, 19:59h
Actualizado: 19 de septiembre de 2007, 18:32h
El PP nos quiere hurtar las elecciones municipales y autonómicas. La acusación la hizo este fin de semana la dirigente socialista Lola Gorostiaga. No es que la derecha, en esta deriva extremosa en que se ha embarcado, haya decidido romper las urnas. Lo que pretende es que en lugar de elegir concejales y diputados regionales, que para eso están convocadas las elecciones el 27 de mayo, 'votemos' sobre la unidad de España o el régimen penitenciario de un etarra.
Lo que pretende es que en lugar de elegir concejales y diputados regionales, que para eso están convocadas las elecciones el 27 de mayo, 'votemos' sobre la unidad de España o el régimen penitenciario de un etarra.

El PP no quiere unas elecciones municipales para decir quien va a ser alcalde y con qué programa. Tampoco unos comicios regionales donde elegir a los parlamentarios que tendrán la responsabilidad de votar a un presidente y a su programa de Gobierno para la autonomía. Es una estrategia nacional pero que en Cantabria ha sido recibida de forma entusiasta por una derecha que lleva cuatro años “ladrando su rencor por las esquinas” (Aznar dixit), por haber perdido el poder tras detentarlo en todos los años (25) que Cantabria es región .

La incapacidad de hacer bien su tarea de oposición queda de manifiesto por su inutilidad, incluso, para apuntarse los tantos que les podrían corresponder. El ejemplo más evidente es su intento de negar la buena situación económica de Cantabra y el altísimo nivel de empleo alcanzado. A pesar de los datos. Sin restarle mérito alguno al actual Gobierno, que algo habrá hecho, digo yo, para mantener la tendencia, consolidarla e incluso mejorar los resultados, es el propio Gobierno, por boca de su consejero de Economía, Ángel Agudo, quien en varias ocasiones ha reconocido el papel positivo jugado por los ejecutivos anteriores, presididos por el PP en la evolución positiva de la economía regional. Pero ni con esas.

Los papeles que le prepararon a José María Aznar y a sus mariachis de la FAES para que negará la evidencia de la buena marcha de la economía regional en su conferencia de la Obra Social, demuestra la ceguera de un partido que está dispuesto a quedarse tuerto con tal de dejar ciego al contrario. Pero es que, además, llevados por ese exaltado noísmo, se olvidaron de que existe memoria y hemerotecas. Hacer decir al ex presidente que nos dejó sin los fondos del Objetivo 1, para lo que contó con la complicidad silente de los populares cántabros, que Cantabria puede perder fondos comunitarios, debería ser incluido en un tratado psicológico, apaertado de actos fallidos.

Tan enfangados están en una oposición urbi et orbi que hasta el candidato en el ayuntamiento de Santander reniega del pasado. Pero es su pasado el que rechaza. Iñigo de la Serna ha estrenado una nueva forma de hacer electoralismo, consistente en volver a prometer para el futuro lo prometido para el pasado y que nunca se hizo. En su particular regreso al pasado para prometer el futuro, De la Serna desempolva proyectos de Piñeiro, pero también viejas propuestas del PSOE, ignoradas cuando no vilependiadas por el PP. Todo vale con tal de dar la impresión de que llega de nuevo, sin pasado y sin historia. Pero si hay historia y no es precisamente muy favorable al PP.

Si en la política regional lo más novedoso que nos propone el PP es obligar al Parlamento a debatir sobre De Juan Chaos (antes lo hizo sobre el Plan Ibarretxe, el Estatuto de Cataluña, la nueva ley de Educación o el matrimonio entre homosexuales…), en la política municipal el proceso de recuperación de propuestas del pasado es casi tarea de arqueólogos. Un tranvía que el PSOE propuso en 1999 (por cierto, ¿quiere decirnos algo el PP al presentarnos el proyecto con fotografías del tranvía que atraviesa Bilbao?), un parque que se logró salvar de la especulación por ecologistas y vecinos en los años ochenta, un espacio ferroviario reivindicado desde principios de los noventa, unos aparcamientos para residentes que Piñeiro prometió tener listos en los cuatro años pasados y que ahora se nos anuncian de nuevo… Son unos pocos ejemplos de la ‘novedosa’ aportación de De la Serna al futuro de Santander.

Mención aparte merecen los anuncios de que ahora sí se van a construir todas las viviendas que el PP dejó sin hacer en los últimos doce años. Pero son solo anuncios. Futuribles. En el nuevo Plan General de Ordenación Urbanística (PGOU) de Santander hay prevista reserva de suelo para construir miles de viviendas protegidas (en el futuro). Aunque de momento lo único que avanza a toda velocidad son las promociones privadas. Tres ejemplos: en Cajo, en Ojaiz y en Vía Cornelia.

En el antiguo solar de Canfrisa, en Cajo, donde la promotora inmobiliaria quiere pasar por encima de los derechos de una decena de vecinos para sacar a la venta a toda prisa pisos de lujo con parque público (La Remonta) a tiro de piedra. Las promociones a precio libre, con una pequeña parte de viviendas protegidas, frente al Parque Científico y Tecnológico, en Ojaiz, en terrenos rústicos posteriormente recalificados tras haber sido adquiridos por importanrtes constructores, utilizando a personas interpuestas para no llamar la atención. Y tercero, la ficha urbanística solicitada y obtenida por las monjas de la Enseñanza para construir un aparcamiento y pisitos de lujo en el solar sobrante tras el cierre del colegio.

Los tres casos son paradigmáticos de la forma de actuar del Ayuntamietno de Santander gobernado por el PP. En Canfrisa se cambió la calificación de un suelo industrial para poder hacer una urbanización de lujo a petición de un militante, ex dirigente y ex cargo público, del mismo partido que gobierna la ciudad. En los terreno adyacentes del Parque Científico y Tecnológico, que dejaron de ser rústicos para convertirse en urbanizables, también hay vinculaciones partidistas, con el añadido de la relación familiar entre algunos de los adquirientes del suelo y el edil responsable de urbanismo de Santander. Y en el tercero de los asuntos citados, el del colegio de la Enseñanza, la afinidad parece ser de tipo ideológica, más que partidista o personal. Por eso solo en este último caso y al ser descubierta la maniobra recalificatoria el PP ha cedido, descargando toda la responsabilidad en las monjas, y así quitarse de en medio en un claro asunto de especulación urbanística.

Algunas de esas medidas municipales urbanísticas, favorecedoras de intereses particulares, están a disposición del respetable en la carpa de los 80 millones de pesetas que tapa la fachada principal de La Casona municipal. No en la parte noble de la exposición propagandística, que esa la ocupan los proyectos electorales de De la Serna y el PP, sino en un apartado rincón, donde, si usted muestra mucho interés y no abandona ante las primeras dificultades, le darán hora para que pueda ver los planos de verdad del PGOU en el depacho correspondiente del Ayuntamiento. Pues bien, a pesar, o precisamente por ello, de la campaña de encubrimiento, vayan a la carpa y pregunten. Vayan, véan y aleguen. Porque si la derecha se ha tomado tantas molestias y se ha gastato tando dinero para ocultar su PGOU por algo será.

Porque no es enteramente verdad lo que afirman Piñeiro, De la Serna y compañía, cuando insisten que el nuevo Plan lo aprobará la próxima corporación que salga de las elecciones de mayo. Los santanderinos deben saber que si no alegan ahora la próxima corporación municipal, sea cual sea su composición, se tendrá que limitar a aprobar el plan redactado por el PP, que saldrá como lo han querido los populares. Y tengo para mi que los responsables políticos del PGOU lo han hecho con calculadora en mano: sumando los beneficios que su aprobación les puede deparar, con independencia de que estén o no en el gobierno municipal.

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