jueves 07 de mayo de 2009, 11:23h
Actualizado: 09 de mayo de 2009, 10:01h
Francisco Javier Jambrina era comandante de la Guardia Civil y segundo jefe de la Comandancia de Oviedo cuando la masacre del 11-M de 2004, acaba de ser ascendido a teniente coronel y estaba a punto de obtener el mando de la Comandancia de Palencia. Es decir, que era otro responsable de las Comandancias de Oviedo o de Gijón que han sido ascendidos por el Gobierno de Rodríguez Zapatero, pese a que no se enteraron de las correrías de la llamada trama asturiana que facilitó los explosivos a los autores del 11-M de Madrid.
Sin embargo, y a pesar del ascenso, el Gobierno ha decidido no darle el mando de una unidad –se queda, pues, sin la Comandancia de Palencia- y le han dado un destino administrativo en la Zona de León. Lo cual quiere decir, simplemente, que, al no tener mando operativo, queda cortado su ascenso al generalato.
Es decir, que se acabó su carrera, lo que medios de la Guardia Civil interpretan, lógicamente, como un castigo a Jambrina. Lo que algunos se preguntan es quién y por qué le ha parado: algunos dicen que algo tuvo que ver el hecho de que Jambrina jugara un cierto papel clarificador tanto en la Comisión de Investigación parlamentaria del 11-M como en el sumario que sobre la matanza de Madrid instruyó el juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo. Sobre todo, en lo relativo a la nota de la Unidad Central Operativa (UCO) del 6 de marzo de 2003, de la que sólo obraba copia en la UCO y en la Comandancia de Oviedo, un asunto del que quedó mal parada la UCO.