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Los límites de la Asamblea

jueves 14 de mayo de 2009, 08:16h
Actualizado: 18 de mayo de 2009, 13:27h
A la Asamblea de Madrid le van a poner un foso y unos cocodrilos rodeando su perímetro, (es una manera de hablar). Lo cierto es que van a pedir que no se manifiesten a corta distancia, una cuestión que viene en el Código Penal y que prohíbe las concentraciones ante el Congreso de los Diputados, el Senado y las asambleas autonómicas. La norma impide que los trabajos parlamentarios se vean presionados por las voces que llegan de fuera. Lo extraño es que la Asamblea de Madrid no tenga reglamentada la distancia mínima, de ahí que hayan acudido a la Delegada del Gobierno para que ponga lindes entre manifestantes, diputados, guardias y verja.

El derecho a manifestarse libremente es uno de los pilares de la democracia y no se puede recortar, al ciudadano cabreado hay que dejarle libertad de grito porque también el grito es una actividad cívica, tanto como el abrazo que pintó Genovés en un cuadro que ahora anda por los sótanos del Reina Sofía, (incomprensible desprecio a nuestro pasado).

Lo que no es de recibo es arrojar “tortillería” y cubitos de hielo al patio de la Asamblea. Ni eso, ni entrar a caballo como Pavía que era un espadón que no creía en la alternancia política.
Pero tampoco sería un acierto blindar la Asamblea de las voces del exterior puesto que sus señorías son una representación de la calle. A ver si ahora nos va a salir una democracia de laboratorio y miedosa. No hay que recelar del pulso de la calle como tampoco se puede legislar sin tener en cuenta la tensión social.

Lo de los cocodrilos es metáfora, pero lo de los invitados con velo en la boca como si fueran mejicanos con fiebre porcina es verdad. Y tanta asepsia preventiva da mala imagen, hubiera sido más sencillo tener listo el reglamento que establece la distancia mínima.


correo@rafaelmartinezsimancas.com
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