A pesar del ligero repunte de la producción estatal de crudo en el primer trimestre de 2009 en relación con el año precedente, la producción nacional mantuvo su tendencia a la baja. De acuerdo con cifras del Banco Central que difundió este Diario la semana pasada, la producción nacional de crudo entre enero y marzo de 2009 fue de 44,9 millones de barriles, en tanto que durante el mismo período del año anterior llegó a 46,9 millones. Se conoce que la producción estatal petrolera va en retroceso desde hace más de una década y, a pesar de los esfuerzos por dotar a Petroecuador de presupuestos de inversión, no se consigue detener la caída de la producción ni revertir esa tendencia. La estatal petrolera espera todavía una reforma estructural que permita un manejo empresarial profesional, moderno y ágil, alejado de los vaivenes de la política y de los intereses circunstanciales de los Gobiernos de turno.
Sin embargo, esta vez, la baja de producción nacional en el primer trimestre de 2009 corresponde a las compañías privadas. En efecto, en tanto que en 2008 esa producción entre enero y marzo fue de 22,7 millones de barrilles, en este año fue de 3,1 millones menos. La disminución, que se ha observado durante los más de dos años del actual Gobierno, se atribuye a una paralización de las inversiones generada por falta de seguridad en las condiciones contractuales. La renegociación de los contratos llevó a las empresas a detener las inversiones. Es imposible que estas se mantengan e incrementen si no se cuenta con reglas claras y estables para las empresas petroleras.
La baja del precio del crudo que tanto ha afectado a la economía nacional como efecto de la crisis internacional es parte de un fenómeno cíclico de cambio de precios en el mercado petrolero. Mantener e incrementar la producción nacional de crudo pasa también por generar incentivos y condiciones favorables tanto para el Estado como para las empresas petroleras.
Opinión de HOY