En su discurso, Chaves reconoció "la labor de siembra, de mentalización y concienciación desarrollada por determinados colectivos y personas, aún a riesgo de su seguridad", durante este periodo.
Entre ellos, citó a Comisiones Obreras, el Ateneo de la Ciudad, el periódico Sol de España y Radio Juventud, el Movimiento democrático de Mujeres o los 170 malagueños y malagueñas que, desde 1964, comparecieron ante el denominado Tribunal de Orden Público.
En el plano individual citó a los desaparecidos Alfonso Carlos Comín, José María González Ruiz, Tomás García, Braulio Muriel o Modesto Laza, entre otros muchos.
Chaves indicó que durante la Transición en Málaga "existía una base sociológica y una aspiración de cambio cada vez más sentida y extendida entre la población", que contrastaba con los sectores inmovilistas, con especial arraigo en la Costa del Sol.
En 'Crónica de un sueño' -el volumen dedicado a Málaga cierra todo el ciclo andaluz- también se hace un recorrido por las que se podrían denominar 'claves malagueñas', por ser específicas e indispensables, según Chaves, para entender el desarrollo de los acontecimientos.
Esas claves son, por ejemplo, la creciente importancia del turismo, unida a los grandes negocios urbanísticos, el peso de la Universidad y de industrias como Intelhorce, Citesa y Siemens o las riadas sufridas por la capital, en especial la de noviembre de 1978.
"Son factores y elementos que ayudan a enmarcar con suficiente precisión la realidad económica y social de la que se partía", añadió el presidente andaluz.
Así, cuando se producen los primeros síntomas de cambio, la legalización de partidos y sindicatos, la amnistía y regreso de los exiliados, Málaga "se encuentra preparada para avanzar en la nueva dirección que emprende la sociedad española y para iniciar su propio camino hacia la democracia", añadió Chaves.
Un camino que se apoyó en los sectores más dinámicos de la provincia: el mundo del trabajo, ya que la textil Intelhorce, la hostelería, el campo y algunos servicios, protagonizaron diversas movilizaciones y huelgas que, en aquellas circunstancias, trascendía del ámbito meramente laboral para exigir soluciones globales; el desarrollo cultural de finales de los años 70, en el que se implican universitarios, escritores, artistas, profesionales, entidades y ciudadanos libres, en una demostración de apoyo y compromiso; y, finalmente, la importancia del triángulo formado por Casares, Ronda y Antequera, en el proceso autonómico, por ser hitos históricos en la vida y obra de Blas Infante.
Chaves también recordó la muerte en Málaga de José Manuel García Caparrós, el 4 de diciembre de 1977 en una manifestación para pedir la autonomía plena, o la llegada a la alcaldía de la capital malagueña de Pedro Aparicio.
"Y con él un grupo de personas que gestionaron con eficacia el cambio municipal, tan necesario como premonitorio, y acercaron la democracia a una ciudadanía ilusionada, participativa y exigente", precisó.
El presidente andaluz concluyó su alocución evocando que "diálogo y acuerdo" fueron los rasgos que convirtieron el modelo español de Transición "en ejemplo a seguir por otros países del mundo en similares circunstancias, y que, a nosotros, nos ha permitido avanzar como nunca lo habíamos hecho".