La empresa constructora de autos, símbolo del poderío industrial estadounidense, se acogió a la ley de quiebras bajo el capítulo 11 en el Distrito del Sur de Nueva York, anunció el tribunal.
Este epílogo era esperado al finalizar una desesperada tentativa de GM por recomponer sus finanzas. El grupo contaba con dos meses desde fines de marzo para probar que era viable, pero la crisis agravó sus dificultades de tal forma que el pedido de bancarrota se impuso como la única salida posible.
"Hoy será un día histórico para la empresa: el fin de la ex General Motors y el comienzo de una nueva", señaló la administración del gobierno del presidente Barack Obama en un comunicado.
El gobierno se fijó como objetivo sacar a la "nueva GM" del procedimiento judicial de quiebra en un plazo de entre 60 y 90 días, o sea el doble o el triple de lo que le demandó a su "pequeño" competidor Chrysler, que podría salir este lunes del proceso de bancarrota que solicitó el 30 de abril pasado.
La hoja de ruta de la nueva GM fue hecha pública por partes en los últimos días y el plan presentado por el gobierno del presidente Obama a través de una conferencia telefónica no comporta ninguna sorpresa.