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Los guardianes del agua

viernes 05 de junio de 2009, 11:57h
Actualizado: 10 de junio de 2009, 16:07h
En Madrid hay 522 fuentes que amenizan con sus juegos de agua los paseos de sus habitantes. Para que no supongan ningún peligro para la salud y luzcan en las mejores condiciones casi ochenta personas trabajan en su mantenimiento.
Quizá nadie se imagina cuando pasa junto a la Cibeles o cualquier otra de las grandes fuentes de Madrid que bajo ellas hay una sala de máquinas desde donde se controla su funcionamiento y la calidad de las aguas. Así sucede casi en la mitad de las 522 fuentes que hay en la capital, una de las ciudades con más fuentes del mundo, según destaca el director general del Agua, Pedro Catalinas.

"En Madrid los vecinos nos piden que pongamos una fuente en su barrio porque sirven como símbolo de identificación", afirma Catalinas en el paseo de Camoens donde, en la actualidad, se encuentra la fuente encargada en 1940 en homenaje al arquitecto Juan de Villanueva por el bicentenario de su nacimiento, aunque se inauguró doce años más tarde en la cuesta de San Vicente.

Esta fuente pasa todos los días una limpieza que consiste en la retirada de sólidos, como hojas, y la revisión del equipo de vigilancia que comprueba que funciona correctamente y no ha sufrido ningún incidente. Como la fuente de Villanueva, la otras 521 reciben el mismo tratamiento de manos de los operarios de IMES API, la empresa contratada por el Ayuntamiento para el mantenimiento de las fuentes.

Pero, además, cada varios meses las fuentes reciben una limpieza general de forma programada. Para ello, se vacía el agua que se había estado utilizando en el circuito cerrado y se limpian, generalmente con agua a presión, los vasos y tazas que la depositan, según explica Miguel Ángel Serrano, técnico de IMES API. Cuando se trata de una fuente monumental, como la de Villanueva, es el departamento de Patrimonio el que se encarga de su aseo en todas las partes que no estén en contacto con el agua para garantizar así una buena conservación, según matiza el Pablo de Francisco, jefe de Sección de Fuentes Ornamentales.

Lecciones de la sequía

Hasta antes de la sequía que azotó España entre 2005 y 2006 la reposición del agua se hacía cada tres meses como muy tarde, pero, después de la lección medioambiental que supuso ese periodo de escasez de lluvias, el Ayuntamiento procura alargar la vida del agua con una mejora en el mantenimiento, especialmente si se trata de fuentes que pueden transmitir la legionelosis.

Hay algunas fuentes en Madrid, unas 20, que producen aerosoles, que son pequeñas gotas de agua a través de las que se puede transmitir la legionelosis. En ellas cuando el agua entra en la sala de máquinas se toma la temperatura y el PH y, según los resultados, se dispensa desinfectante al agua en circulación, explia la jefa de la División de Instalaciones de Tratamiento, Elvira Benito. De esta manera, se pretende tener alejada esta enfermedad de las fuentes de Madrid.

Junto a los equipos de limpieza, hay operarios dedicados a las reparaciones de obra civil y las máquinas de bombeo del agua, así como para el mantenimiento de la iluminación. Todos estos cuidados están destinados a que "las fuentes detengan su funcionamiento el menor tiempo posible y mantener una buena calidad del agua sin gastar demasiada", resume el responsable de la dirección general del agua del Ayuntamiento.
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