El canal de tv Teleamazonas de Ecuador pretende polarizar a la población ecuatoriana, entre los que están a favor de su Libertad de Expresión, y los que no lo están y que por defecto serían los partidarios de este gobierno, que evidencia una política por captar medios para difundir su doctrina, y para defenderse de un periodismo caracterizado por su intolerancia y falta de escrúpulos.
Pero el respaldo a Teleamazonas es mínimo y se remite exclusivamente a pocas personas de Quito y Guayaquil, ciudades en donde se mide el Rating en el cual se basan para cobrar por sus publicidades. En el resto del país no se mide el Ranking, así que poco o nada le ha importado a Teleamazonas el resto del país, y evidentemente al resto del país poco o nada nos importa el destino de este canal, lo que si nos importa y preocupa es el destino del poder mediático que está acumulando este gobierno.
Si es para reeditar las viejas premisas periodísticas de educar, informar y entretener, pues bienvenido, eso realmente requiere un Ecuador cuya población por décadas ha sido allanada con violencia extranjera y programas “nacionales” basados en la burla, en la necesidad extrema, en la ignorancia.
Una persona experta en comunicación ha dicho una frase contundente “Teleamazonas está cosechando lo que sembró”: prepotencia, parcialidad, marginación.
Pero qué nos hace pensar que tomarse la señal de Teleamazonas, que evidentemente es el objetivo gubernamental para sustituirla por la señal de la televisión estatal, se usará para proponer una labor informativa que eduque, informe y entretenga, si los medios que ya están en poder del estado como TC tiene un noticiero de la peor calaña, sangriento y vampirezco encabezado por Jonatan Carrera?
En Ecuador quienes han devaluado y deteriorado la Libertad de Expresión, no han sido los gobiernos sino los Directores y Propietarios de los medios, que se han amparado en ella para insultar, denigrar, cobrar vendettas personales y ser alcaldes y diputados. Hoy reclaman esa libertad que nunca dieron a nadie que no sea su amigo, cliente o enemigo de sus enemigos.
Sería bueno que en la nueva Ley de Comunicación, si incluya la obligatoriedad de que las empresas medidoras “rankeen” todo el país, para que así los medios sean considerados “nacionales” y les importe algo la gente del resto del país.
En Ecuador todos los ciudadanos somos culpables de algo, de la corrupción, del retraso, de ineptitud, de impavidez, de ignorancia, menos los periodistas y los de medios poderosos son hombres santos a los cuales debemos escuchar sus insultos con la misma vehemencia que los versículos de la biblia.
En Ecuador toda empresa debe sujetarse y someterse a varias leyes, todo tipo de supervisiones, multas y pagar diversos impuestos, en hotelería se pagaN casi 40 y con este gobierno vienen más, entre ellos uno a la rotulación de carreteras. Pero quiénes ponen una empresa periodística se sienten exonerados de cumplir leyes, de ser supervisados e incluso de pagar impuestos. Siendo así en vez de poner un hotel es más rentable y cómodo es ponerse un canal de tv. Por qué tantos privilegios para los empresarios de la comunicación y tantos controles para los empresarios turísticos? No hay igualdad de condiciones ni de oportunidades.
La nueva Ley de Comunicación debería también obligar a que al menos el 50% de la producción de un canal sea “nacional” y que se involucre a todo el país, pues se puede hacer producción local, sin salir de Quito y Guayaquil y decir que es nacional.
El efecto primario e inmediato de esta reforma es que se promociona el turismo y la geografía nacional, pues a los canales de tv les resulta barato producir programas en los que hoteles y hosterías se prestan de locaciones y no sólo que no cobran sino que les dan hospedaje, alimentación y guianza gratis.
El segundo efecto a mediano plazo es que empiezan a aparecer actores y actrices de verdad en vez de tanto figuretti histriónico o bobas bonitas que llenan la pantalla chica. El ser actor se paga bien y florecen empresas de utilería, vestuario, efectos especial y demás.
El tercer efecto y a largo plazo, son novelas y películas de éxito internacional, que es la mejor promoción que puede tener un país.
Finalmente, quién dirime sobre los alcances de la Libertad de Expresión, obviamente no los que han abusado de ella que son los canales de tv y varios periódicos que se dicen “nacionales”. Tampoco el funcionario de turno de un gobierno.
Pero el hecho que por primera vez se ponga en análisis el papel y el comportamiento de los antes intocados medios y periodistas, significa que en Ecuador por primera vez se está respirado aires de verdadera libertad de expresión.
Director de Trafficnews.ec