Quienes así nos insultan no pueden ser sino tales estafadores, porque ninguna persona en sus cabales puede ignorar que el precio de la vivienda, a pesar de su abundancia, ha aumentado hasta el triple, y más, en pocos años. Nosotros no pedimos pisos gratis, de limosna, sino a un precio honesto, que puede y debe ser muy inferior, hasta sólo una cuarta o quinta parte del precio hoy “normal”, como demuestran los muchos pisos edificados por un constructor de Fuenlabrada de los que han informado estos días los medios de difusión.
Josefa Ortega Oliar