Las resoluciones de ERC y CIU no diferían mucho, pero los republicanos han rehusado transaccionar con la federación nacionalista para garantizar la estabilidad del Gobierno Montilla. La opción de convertir Cataluña en un Estado que han mantenido los republicanos hasta el final, a pesar de que sólo ha conseguido el apoyo de sus 21 diputados, ha caído muy mal a sus dos socios de Gobierno que han presionado para que no prosperase. El diputado socialista Joan Ferran ha lamentado el polos que mantienen ERC y CIU para ver quién es más patriota y ha afirmado que el pleno de esta semana será recordado "como el del oportunismo y lo del tacticismo político".
El dia antes, el diputado de ICV, Jaume Bosch había hecho un símil que hirió especialmente a sus socios republicanos. Dijo que algunos, buscando Kosovo, podían acabar como Québec, en alusión a los procesos vividos por la republica ex yugoslava y el batacazo independentista en la provincia canadiense.
El portavoz de CIU, Felip Puig, ha atacado con dureza a ERC a cuando ha anunciado la retirada de la resolución de la federación que abría la puerta a la convocatoria de un referéndum de autodeterminación. Puig ha asegurado que se ha roto "la unidad del catanalismo" y el resultado de ello será tener "un Gobierno roto, incluso, por el modelo de país". El portavoz nacionalista ha añadido que también hay un "Partido Socialista atado de manos y pies".