Desde su anterior etapa como consejero de Economía y Hacienda, el actual presidente de la Junta, José Antonio Griñán, ha estado obsesionado por lograr la unificación de las cinco cajas de ahorros andaluzas en una sola entidad capaz de competir contra las dos "grandes" Cajas españolas, La Caixa y Caja Madrid, cuya política de implantación en el territorio andaluz ha provocado una considerable pérdida de activos. El proyecto de la Caja ünica, liderado por la malagueña Unicaja de Braulio Médel, incluía en un principio la fusión de esta entidad con La General de Granada, dirigida por Antonio María Claret García, Caja de Jaén, presidida por José Antonio Arcos Moya, la cordobesa Cajasur que opreside Santiago Gómez Sierra, y la sevillana Cajasol, presidida por Antonio Pulido, pero las convulsiones económicas provocadas por la crisis han remodelado, y mucho, el panorama inicial.
En estos momentos las tesis que defienden los expertos de la Junta, ante la negativa en redondo de Claret para unirse con Unicaja, es afrontar una fusión con sólo tres miembros: Unicaja, Cajasur y Caja de Jaén, dejando al margen a Cajasol que tendría, tras afrontar una seria remodelación y recorte de oficinas y personal, que buscarse un socio posiblemente de una comunidad cercana a Andalucía y en sintonía política con el Gobierno socialista de la Junta.
Parece que le han entrado las prisas a los responsables políticos andaluces y, aunque Braulio Médel se muestra reticente después del intento fallido del Gobierno para que Unicaja absorviera la quiebra de CCM. De todoas formas si hay unanimidad en los grupos políticos para llevar adelante el proyecto, que estaría respaldado por el propio Estatuto de Autonomía, queda por conocer la postura del Banco de España y de los intereses políticos del Gobierno central para que no se le pongan demasiadas piedras en el camino.
Es posible que en septiembre comiencen a conocerse los pormeros de una fusión más que anunciada y necesaria para la supervivencia futura de algunas de esta entidades financieras.