lunes 02 de abril de 2007, 18:28h
Actualizado: 19 de septiembre de 2007, 18:32h
La tradición dice que la Semana Santa es tiempo de paz, de amor, de sacrificio y de perdón. El problema es que no todo el mundo la entiende así: unos porque no creen y otros porque les da lo mismo. En cualquier caso eso no debería preocuparnos porque la Constitución nos ampara a todos los ciudadanos españoles para que no seamos discriminados por razón sexo, edad, ideología o creencias religiosas: dicho de otra forma, todos merecemos igual respeto pensemos lo que pensemos, o al menos eso creía yo, pero cada día estoy menos seguro.
Con el actual gobierno de Rodríguez, tan empeñado en nuestra salud física y mental y consciente de que su obligación es llevarnos por el buen camino y educarnos a todos, no sólo ya no podemos fumar ni comer hamburguesas sino que lo progresista seria que nadie creyese en Dios y que las Semanas Santas fuesen laicas o paganas para no incomodar la sensibilidad de quienes practican otras religiones.
Ya han conseguido que en Navidad no haya belenes en los colegios públicos y si no fuera porque las elecciones están próximas habrían montado un buen “Belén” o más bien un buen “carajal” abriendo ese debate.
Lo bueno que tienen estas fechas es que hasta los tontos descansan, pero no hay que perder la esperanza porque dentro de unos días volverán a la carga con toda su artillería mediática y sus camorristas de trinchera que encontrarán una razón para decir que el PP tiene la culpa de todos los males que aquejan a este país con minúscula porque para ellos el único que se escribe con mayúscula es el periódico del pobre Polanco.
Hace unos días, el portavoz parlamentario del PSOE, Diego López Garrido, decía que algún día la derecha le iba a acusar de haber matado a Manolete, y eso es una injusticia porque me consta que mi tocayo aquel día no estaba en la Plaza de Toros de Linares, pero no debería preocuparse porque para dejar las cosas en su sitio él también podría decir como Humphrey Bogart a Ingrid Bergman en Casablanca “Siempre nos quedará El País”