Moratinos lanzó este mensaje en una conferencia de prensa conjunta con su colega británico,
David Miliband, y el ministro principal de Gibraltar,
Peter Caruana, al término de su visita a Gibraltar, la primera de un ministro español al Peñón después de 300 años de litigio por su soberanía.
"
Los problemas se resuelven a través del diálogo y la cooperación. Estamos en el siglo XXI y tenemos que mirar al futuro y no mirar al pasado", agregó el ministro español.

El ministro de Exteriores hacía referencia al ya viejo dicho 'Gibraltar, español' que esta misma mañana a su llegada al Peñón le ha recordado gente de las localidades adyacentes. De hecho, varios vecinos de la Línea '
No tiremos por la borda tres siglos de firmeza' y a su llegada al Peñón, los gibraltareños le recibían con un simbólico montaje: habían vestido de arriba abajo sus casas con banderas y enseñas británicas. Incluso los inconfundibles macacos del Peñón sacaron los dientes ante la llegada de los 'intrusos' llevándose por delante un buen bocado de uno de los fotógrafos malagueños de la comitiva.
La reunión de este martes supone la visita de más alto nivel española a la colonia británica desde que los ingleses ocuparon el territorio en 1704 y eso se notaba puesto que las rencillas se han ido agravando las últimas semanas por el tema de la territorialidad de las aguas.
Más allá de las banderas, los gibraltareños han asumido con normalidad la presencia del ministro español, y sólo se ha podido ver a un grupo reducido de tres 'llanitos' paseando por Main Street blandiendo la siguiente pancarta:
'Pedro, dile a Miguel que el agua es nuestra' y cargando con un cubo con agua salada. "
Esta ya no nos la quitan", señalaba con ironía
Jaime Bruzón, el portador de la pancarta.

Los vecinos del lugar hicieron alusión a la última polémica que ha hecho pender de un hilo hasta el último minuto la visita de Moratinos y la celebración del tercer encuentro ministerial del Foro de Diálogo sobre Gibraltar:
la decisión de España, aceptada por la Comisión Europea en diciembre, de declarar como español un hábitat natural que engloba una zona menor registrada previamente como británica y que engloba las aguas que bordean el Peñón en su zona este y que Gibraltar y Reino Unido reclaman como propias.

En su opinión, los gibraltareños tienen
"un recibo de venta" del Peñón por parte de los españoles, que es el
Tratado de Utrecht de 1713 por el que España cedió a la Corona británica la ciudad de Gibraltar, junto a su puerto, defensas y fortalezas, pero no el istmo ni las aguas circundantes ni el espacio aéreo.
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