La crisis económica y los altos precios que aún tienen los alimentos han llevado a los Gobiernos a potenciar su apoyo a la agricultura para garantizar la seguridad alimentaria, señaló este martes la Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe.
La reactivación del crédito en el agro, las compras gubernamentales y la formación de reservas de alimentos son algunas de las medidas que los Gobiernos han tomado para potenciar la producción y garantizar el abastecimiento interno de los alimentos.
Al mismo tiempo, buscando amortiguar los impactos de la caída en los ingresos, producto de mayor desempleo y reducción en los flujos de remesas, los Gobiernos continúan tomando medidas para ampliar y extender los beneficios de programas de transferencias de ingresos y otros programas de asistencia alimentaria para poblaciones que tienen una mayor vulnerabilidad a la inseguridad alimentaria.
“La gran limitante para la acción de los Gobiernos ha sido la capacidad fiscal. Los que más necesitan ayuda son justamente quienes menos recursos tienen, por eso la cooperación internacional es clave en este momento”, observó el Director de Políticas de la Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe, Fernando Soto Baquero.
Según el último boletín del Observatorio del Hambre de la Oficina Regional de la FAO, el deterioro de la situación de seguridad alimentaria en la Región se vincula con la disminución del poder de compra de las familias, luego de los drásticos aumentos en los precios de los alimentos experimentados durante el año pasado y los efectos de la crisis económica sobre el empleo y la reducción en el flujo de remesas.
Estimulando la producción
La FAO destacó que se han reforzado las medidas para ampliar la producción interna de alimentos, buscando reducir la dependencia de importaciones y la volatilidad interna de precios. Ejemplos de lo anterior son el impulso a programas que incluyen créditos, distribución de semillas e insumos, asistencia técnica y apoyos a la comercialización, tales como el Plan de Financiamiento Productivo en Bolivia, el Programa Nacional de Maíz y Frijol en México, y el programa “Más Alimentos” para el fortalecimiento de la agricultura familiar en el Brasil.
La reactivación del financiamiento agropecuario ha sido una de las principales medidas tomadas en los últimos meses, acompañado por el reforzamiento de las instituciones financieras públicas en prácticamente todos los países de la Región.
Para evitar una mayor caída de las exportaciones agrícolas y del empleo rural algunos gobiernos han sustituido el financiamiento externo por financiamiento interno, ya que los fondos de inversión extranjera se han reducido drásticamente desde inicios del 2009 debido a la crisis.
Las compras gubernamentales y formación de reservas de alimentos son medidas que cada vez mayor número de países están tomando para lidiar con la volatilidad interna de precios y para dinamizar la demanda en las áreas rurales.
Protegiendo a los ciudadanos
En cuanto a las medidas sociales para amortiguar los impactos de la caída en los ingresos, producto de mayor desempleo y reducción en los flujos de remesas, se continúan tomando medidas para ampliar y extender los beneficios de programas de transferencias de ingresos y otros programas de asistencia alimentaria para poblaciones que tienen una mayor vulnerabilidad a la inseguridad alimentaria.
Para proteger los derechos de los consumidores, se han implementado medidas para evitar el acaparamiento especulativo de alimentos.
Cumbre Mundial de la Alimentación: un nuevo compromiso
El Representante Regional de la FAO, José Graziano da Silva, destacó la importancia de la Cumbre Mundial de la Alimentación que se realizará en Roma, del 16 al 18 de noviembre, para avanzar en la lucha contra el hambre.
“La FAO propone que los países asuman el compromiso de erradicar el hambre para el año 2025 y garanticen la seguridad alimentaria de una creciente población mundial. Podemos hacerlo en ese horizonte y hay propuestas concretas sobre la mesa de lo que se necesita para alcanzarlo”, afirmó Graziano.
En un documento preparado por la FAO para iniciar el proceso de debates de la Cumbre, la Organización propone una nueva estructura de gobernanza de la seguridad alimentaria mundial. También aborda la cuestión de las inversiones públicas y privadas para incrementar la producción agrícola en los países en desarrollo, la ayuda alimentaria de emergencia, la reacción temprana a las crisis alimentarias, el comercio exterior y las subvenciones a los campesinos, la inestabilidad de los mercados, y la creación de capacidad y fortalecimiento institucional.