En esta "nueva sociedad", el jefe del cuartel premiará con dádivas a sus seguidores
Que descanse en paz la ley anterior. Necesitamos una educación para la creación de una nueva sociedad", dijo Chávez en el acto de promulgación de su Ley Orgánica de Educación, concebida a semejanza del supremo inspirador, el mismísimo teniente coronel Chávez Frías, quien, como todo en la vida, entiende la educación con las charreteras mentales de ese grado militar, desde el cual quiere crear su "nueva sociedad", el cuartel en el que está convirtiendo al país para comandarlo a sus anchas y sin obstáculos, para toda la vida, y con el engaño como paradigma de gobierno. Quien no lo haya visto así, sólo tiene que recordar que Chávez tiene años diciendo en todas partes que "Venezuela ahora es de todos", una mentira gigantesca.
En otro madrugonazo, a espaldas de los venezolanos, y en la cobarde oscuridad de la noche, los diputados de esta Asamblea Nacional, adelantados "hombres y mujeres nuevos" de una sociedad que cuando sea "nueva" estará formada sólo por individuos alienados, con los mismos valores, los mismos principios, la misma obsecuencia, la misma incapacidad, los mismos escrúpulos de esos parlamentarios que le entregaron a Chávez, en bandeja de plata, un instrumento más para que él, y nadie más que él, lo controle absolutamente todo en Venezuela.
Esta "nueva sociedad" es otro mar de la felicidad. Un mar en el que podrán navegar a salvo únicamente aquellos que le endosen su mente y su dignidad, tal y como lo han vuelto a hacer estos diputados de alquiler.
En esta "nueva sociedad", el jefe del cuartel, el Gran Proveedor, premiará con dádivas de todo tipo a sus fieles seguidores, mientras que para los disidentes, para los que piensen diferente, habrá gas del bueno, plomo, leyes y cárcel. Como en la época de Franco en España, y de Pérez Jiménez en Venezuela, en esta "nueva sociedad" será moneda corriente que a los que intenten oponerse al régimen les aconsejen con la misma monserga castradora que circuló entonces allá y aquí: "si no quieres problemas con el Gobierno, no te metas en política."
Con todo el andamiaje legal que se ha construido, la institucionalidad del Estado ha sido suplantada totalmente por la personalidad del comandante Chávez, que es ahora quien reparte todo porque se lo ha cogido todo. Ordenó que sus diputados hicieran esta Ley de Educación porque él quiere ser quien nos eduque en el socialismo. Esa educación tendrá en Bolívar y en Chávez, igualados en la gloria, los dos ejes ideológicos en torno a los cuales serán formados nuestros niños, a los que más pronto que tarde comenzarán a llamar "los hijos de Bolívar y de Chávez".
En estos diez años trágicos, Chávez ha demostrado al mundo cuánta razón tuvo Winston Churchill cuando dijo: "El socialismo es la filosofía del fracaso, el credo de la ignorancia y el evangelio de la envidia; su virtud inherente es la distribución equitativa de la miseria".
abenavideslagrecca@gmail.com