Con tantas obras no puedo
miércoles 09 de septiembre de 2009, 18:34h
Actualizado: 15 de septiembre de 2009, 13:57h
Con las ganas que tenía de olvidarme de las obras y marcharme a la playa….y otra vez aquí, de obra en obra, de atasco en atasco. No voy a negar que la playa ya me tenía un poco harto con esos paseos obligados, de aquí para allá sin un destino fijo, chocando con los que se empeñan en jugar a la pelotita esa de las raquetas de aglomerado barato y que todos los años pretenden aprender y que nunca lo consiguen; luchando psicológicamente con los que han elegido el mismo recorrido playero pero en sentido contrario y que tienen la voluntad de pasar por encima de mi antes que apartarse. Con la elección familiar y cotidiana de cargar cada mañana con los utensilios de lucha contra el sol; la sombrilla, las sillas, los gorros, las gafas y lo que se olvida, porque cada día se olvida algo, hasta que te acostumbras, que suele ser el día anterior a venirnos a Madrid, donde nos esperan este catálogo de obras que están haciendo en el entorno de la calle Serrano, justo donde yo trabajo, justo donde todos los días tengo que llegar y con hora, donde cada día tengo que aparcar.
A mi el alcalde me cae bien, sé que esto mejorará Madrid una barbaridad, pero ¿no podría alternar las obras? Es que las ha hecho todas juntas. Desde que empezó con la ampliación del Metro, allá por el 95, no lo ha dejado. Le ha cogido el gustillo y nos tiene a todos de acá para allá y con zapatos viejos para no estropear los nuevos con tanto polvo en las calles.
Pero eso no es lo peor. Lo peor es que no tienen ninguna consideración con los conductores. Encima de los atascos y de la falta de aparcamiento, nos atacan con saña y eso que somos los que más impuestos pagamos. Porque da igual que corras o no corras. Dicen que los radares son para evitar accidentes y muertos en las carreteras, pero no termino de creerme esa justificación. En las carreteras sí, pero en las ciudades deberíamos separar las intenciones: no es lo mismo instalar unos radares que otros para controlar la velocidad. ¿Qué hace un radar que limita la velocidad a 40 a la salida de la M-30? ¿Ahí hay peligro de muerte? Está bien un freno a los amigos del acelerador cuando existe la posibilidad de superar los 120 kilómetros por hora, está bien actuar dentro de la M-30 para que los conductores nocturnos no den rienda suelta a la escasa circulación con velocidades que pongan en peligro la vida, pero los radares que controlan los límites de 40 kilómetros por hora, no parecen tener intenciones muy justificables.
Con esto quiero decir que los conductores somos los grandes sacrificados también de las obras. Lo nuestro es pagar y pagar. Digo que con la cantidad de dinero que dejamos en las arcas públicas, podrían tener algún detalle con nosotros. Por ejemplo un indulto a todos los multados por aparcamiento en estos tiempos de obras e incomodidades infinitas. Por soñar que no quede.